
El último besapie del Santísimo Cristo de la Agonía y el último besamano de María Santísima de las Penas en San Julián se desarrolla hasta el miércoles en horario de 18.30 a 21.30 horas. El motivo, el sábado ambas imágenes abandonarán este templo para encaminarse al que será su nuevo Oratorio.

En el que ha sido altar del Cristo de la Agonía se han dispuesto conformando un calvario a la Virgen de las Penas y al San Juan Evangelista. Exorno floral en su mínima expresión, con un centro de claveles rojos para el Señor de la Agonía y otro de claveles blancos para su Madre de las Penas. Delimitaban el espacio cuatro blandones.

Culto sencillo con el que esta hermandad dice adiós a la que ha sido su casa en los últimos años, templo que debe agradecerle a esta corporación su supervivencia. El Resucitado y María Santísima Reina de los Cielos son testigos de excepción de este acto extraordinario.

En un lateral de la iglesia ya está el trono de la Virgen de las Penas y sobre él, la peana del Nazareno del Paso en el que irá la Dolorosa. De aquí al sábado se irá preparando todo para que por la tarde se despida de San Julián. Esperemos que para entonces las flores marchitas de la Reina de los Cielos hayan desaparecido, algo incomprensible siendo la titular de la Agrupación.

Habrá que esperar al nuevo Oratorio para poder besar nuevamente la mano de la Virgen de las Penas, esperando que esta vez si tenga un montaje más acorde con lo que esta corporación suele hacer ya que esta vez ha sabido a poco a más de un cofrade.
Fotografías: Jorge Bueno



















