
Trato especial a un hecho puntual a priori, pero que entendemos no deja de ser una nueva muestra de la desidia imperante en la hermandad de Zamarrilla desde que está en manos de la gestora, una entidad que parece un coto cerrado a los hermanos, los cuales como ayer tuvieron que enterarse que el Cristo salía desde la casa hermandad y no desde la ermita, o que se quedaron sin poder participar en el cortejo porque los actuales rectores no avisaron a nadie ajenos a ellos.
Respecto a lo sucedido ayer, se trata de un hecho lamentable acontecido cuando el Santo Suplicio estaba llegando a la iglesia de la Amargura, todo el mundo se dio cuenta que unas ramas de unos árboles podían molestar al paso del Cristo por cierto punto, todo el mundo menos los irresponsables que iban mandando el trono de traslado, que no se dieron cuenta de que la cara del Señor daba con las ramas hasta que la imagen ya las tenía encima y por si fuera poco en lugar de dar un paso atrás y salvar el obstáculo, decidieron seguir adelante, poniendo en peligro la integridad de la imagen.
Todos los que vimos aquello sencillamente alucinamos. La indignación se hizo partícipe de la mayoría de los allí presentes que atónitos habían contemplado la escena. Pero para los señores que rigen los destinos de la hermandad o los que iban como mayordomos de tronos no supuso nada y siguieron la procesión tan tranquilos.
Así va Zamarrilla, en manos de gente indolente e irresponsable, pues por vergüenza torera no estaría de mas que quien fuese al cargo del trono no tocase más la campana tan sólo por lo que sucedió ayer y si esa persona no lo entiende, el máximo responsable de la hermandad tome la decisión oportuna en ese sentido y si llegado el caso ni uno ni otro entienden lo que deben hacer, nosotros les proponemos una solución, que presenten su dimisión, pues harían un favor a su hermandad.
Fotografía: Javier García Marín