domingo, 12 de octubre de 2008

Octubre es por excelencia el mes de Ella, de la Virgen del Rosario. Son varias las cofradías en Jerez que le dan culto estos días y que sacarán a sus imágenes de procesión a la calle para acercar la advocación a la sociedad. La más antigua de ellas es Nuestra Señora del Rosario, la de Santo Domingo, cuyo Hermano Mayor, Manuel Vallejo, hace un repaso desde su fundación, en 1525, hasta los días presentes.

 

A sus casi 70 años, aunque aún le falten dos meses para cumplirlos como él mismo hace hincapié, Manuel Vallejo, Hermano Mayor de la Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario, se considera un hombre ágil, con fuerzas para dar mucho que hablar y dispuesto a continuar con su vida que en este tiempo asegura haber “dedicado a mis negocios y a mi familia por completo”.


Para él, hablar de pecado es “algo muy íntimo, difícil y personal”. “El pecado no es tal dependiendo de si tu conciencia te dice si lo debes de hacer o no”, asevera Vallejo que cuenta en su currículum vitae con el hecho de ser el hermano mayor más antiguo de Jerez, pese a que confiesa que “a mi eso me da igual porque yo no pertenezco a la clase social de los hermanos mayores”.


Y una vida dedicada a la Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario, que dirige desde 1978 “aún habiendo estado toda mi vida anterior vinculada a ella por mi padre”, que esta tarde saldrá de su capilla de propiedad sita en la Iglesia Conventual de Santo Domingo para procesionar por las calles de Jerez.


La cuestión es que es hablar del Rosario de Santo Domingo y ponerle directamente esa coletilla que figuraba junto a su nombre antaño “de los Montañeses”. Vallejo comenta que el nombre le viene de que “los montañeses”, personas oriundas de la provincia de Santander que se establecieron en Jerez y alrededores para hacer fortuna, fueron ellos los que en 1525 fundaron la Archicofradía que conocemos hoy en día en una capilla que estaba fuera del Convento de Santo Domingo.


Ya en el siglo XVIII “con muchos montañeses poderosos y adinerados en Jerez que eran un fuerte núcleo de presión en la ciudad”, afirma Vallejo, como fin de caridad y para ayudar a los montañeses “no tan pudientes”, con la limosna que pagaban durante el año a la Archicofradía tenían derecho al fallecer a recibir sus preces en la capilla de la Archicofradía y a que se les diera, a algunos incluso, enterramiento dentro de los panteones de Santo Domingo.

La archicofradía avanza


Fue fallecer su padre en 1978 y Manuel Vallejo se hizo responsable desde entonces y hasta día de hoy de las riendas de la Archicofradía, “que iba cuesta abajo camino de desaparecer y desde aquellos días así sigue aún”. “Pero todo tiene sus buenos y malos recuerdos, y sus anécdotas, aunque lo mejor para mí son esos ratitos cuando me pongo delante de la Virgen y hablamos Ella y yo”, afirma Vallejo.


La Archicofradía que hoy sale a la calle dio un cambio radical para su Hermano Mayor desde que en 2003 se le quitaran las ruedas a la carroza y ésta fuera portada por costaleros.
“Yo siempre fui reacio a ello, aunque no dejaba de ver que los derroteros iban por ahí porque lo mandaba la religiosidad popular. Precisamente, antes de tomar la decisión hablé con el entonces Obispo Don Juan Del Río y él me dio el empujón definitivo insistiéndome en que mientras antes lo hiciera mejor”.


“De hecho, el primer año que salió con costaleros vino él a predicar el último día del Triduo, y justo antes de salir en procesión le acompañé a su casa que estaba aún en la calle Eguiluz. Al salir del Convento, los alrededores estaban llenos de personas que esperaban ver salir a la Virgen, y Don Juan me dijo que si aún me quedaba alguna duda. Y no tuve más remedio que decirle que dudas no, pero que si para ir a dar culto a la Virgen tenía que ir por costaleros en vez de por ruedas, no lo entendía”.


Hablando de la Archicofradía hoy en día y de sus fieles, Vallejo insiste en que “cada día vamos a menos porque las cofradías de gloria están de capa caída. Tuve muchísima ilusión cuando me hablaron de un grupo de jóvenes que querían participar y colaborar en la Archicofradía. Pensé en un futuro por fin”.


Prosigue afirmando, apenado, que “se les abrió las puertas de par en par y mi pena es que aquello dio más disgustos que otra cosa, y ha habido que ir cortando ramas que se habían secado y tan sólo estropeaban el árbol”. “Hoy somos pocos, pero que con defectos y virtudes tiramos para adelante”.


Insiste en que “hay muchos, muchísimas personas que van a su capilla a rezar pero no dan el paso de hacerse hermanos. Quizás tenga la culpa el pasado de la Archicofradía que en los Estatutos de 1913 decían que para pertenecer a ella había que haber nacido en Santander o en provincias del Norte. Por eso, muy a mi pesar, y por ser hijo de Montañeses, tuve que borrarle el apellido a la Archicofradía y dejarla en Nuestra Señora del Rosario a secas”, asevera.


Sobre la polémica surgida por el cambio de capataz, cediendo el relevo Isaac Núñez al cofrade y capataz de la Hermandad de la Clemencia, Eduardo Biedma Barea, Vallejo solicita dejar las habladurías a un lado ya que “Isaac Núñez me dijo personalmente que debido a sus nuevas responsabilidades en la Hermandad de La Coronación de Espinas no podía seguir con nosotros, digan misa en la calle”. “Tan sólo espero que la Virgen procesione hoy lo mejor posible y que todos disfrutemos de ella”. Amén.

Jerez Información


Publicado por elpretorio @ 14:28  | Jerez
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