De antemano el éxito estaba
garantizado. La hermandad apostó sobre seguro para conseguir un triunfo rotundo
y sin contemplaciones. El objetivo era perpetuar un pregón que pasará a la
historia por quienes lo protagonizaron y por la originalidad de su formato. Así
fue como Antonio Gallardo Molina, José Luis Zarzana Palma y Enrique Víctor de
Mora Quirós anunciaron la coronación canónica de la Virgen del Valle en un
Villamarta lleno hasta la bandera y expectante desde el principio por ver en
escena a tres grandes de la prosa y el verso cofrade. Ellos, única y
exclusivamente, fueron los artífices de que ayer se viviera algo grande en el
teatro, eso que sólo consiguen quienes atesoran el don de saber contar y cantar
las cosas cofrades con solvencia en su más amplia definición. Ayer se
escenificó un pregón sumamente original en su concepción. Fueron casi dos horas
de versos y música; de jerezanismo con mayúsculas; de aires aflamencados en la
palabra y en el escenario, todo a favor de una escenificación que respondió al
reparto de papeles que se hicieron los protagonistas como hilo conductor de
todo lo que se dijo, que fue mucho y bueno. Jerez, el Tiempo y el Fervor
Cofrade, fueron los personajes que asumieron Zarzana, Gallardo y De Mora, los
tres dispuestos sobre en un escenario cuya decoración fue sencilla: un
repostero con el escudo de la hermandad, una pantalla sobre la que se
proyectaron imágenes fijas y alguna película antigua del Valle en la calle, los
atriles y una tarima sobre la que actuaron los otros protagonistas de la noche,
todo completado con una decoración floral.
A la hora que es norma para el estreno de grandes obras en el Villamarta, a las
nueve de la noche casi todo el que tenía que estar ocupaba ya su asiento. Gente
del Cristo, cofrades en general y representaciones institucionales como el
teniente de alcalde, Francisco Lebrero, acompañado por la delegada de cultura y
Fiestas, Dolores Barroso. La sensación de estar a punto de asistir a una gran premiere
volaba en el ambiente. Era una noche que sabía a grandes citas. Es más, no tuvo
nada que ver con cualquier referente cofrade anterior que pudiéramos usar. En
las vísperas de San Dionisio, el día de Jerez, los tres grandes pusieron en
escena un trabajo que ha merecido muchos meses de trabajo, de coordinación y de
creatividad poética y prosística para parir finalmente una hermosa obra sin
paliativos. El anuncio de la coronación fue diferente, singular y excelente en
su definición y, lo que no es menos importante, en su puesta en escena. Porque
al margen de la creación literaria, en el triunfo también estuvo la
coordinación de los momentos del pregón con las intervenciones de Jesús Méndez
y Diego Agujeta en las saetas, Manuel y Pedro de la Fragua en los ecos jondos
de los tientos, en la interpretación de unos Fandangos del Gloria y de la
plegaria de la Flamenca del Manto Rojo, esa que creó Gallardo para su pregón
del cuarto centenario de la fundación de la hermandad del Cristo. También
concurrieron otros 'actores' como la banda municipal de música tocando al
inicio Valle de Beigbeder y la marcha creada por Orellana para la coronación de
la Dolorosa, el coro de la hermandad cantando al himno como colofón de todo y
un tenor, acompañado por Ángel Hortas, en el Ave María de Shubert con el que
arrancó el pregón. Estos medidos ingredientes dieron forma al todo del anuncio
de los pregoneros, cada uno ocupando su preciso espacio y adornado con imágenes
proyectadas sobre una pantalla como fondo del escenario. De esta forma, las
casi dos horas que duró la cita de ayer pasaron, como se suele decir, volando
porque todos los argumentos fueron de tal consistencia que difícilmente había
instantes para relajarse o perder el hilo de lo que sucedía a cada minuto del
histórico pregón. Ya en el arranque, las marchas que sonaron con el telón
bajado, llenaron de cofradierismo el teatro. Gallardo, con sus 83 años encima
muy bien llevados, Zarzana y De Mora aparecieron en 'los medios' del escenario
cada uno frente a su atril. Oyeron el Ave María y dieron los primeros pasos de
su obra con un comienzo clásico en el que se presentaron cada uno en su papel
-Tiempo, Jerez y Fervor Cofrade- que fue tornándose en sonetos aflamencados que
arrancaron la primera ovación del público con una saeta de Méndez que
interpretó una hermosa saeta de Gallardo: "Corona de oro de ley/tus sienes van a estrenar/por ser la madre
del Rey/Virgen del Valle sagrá./ Por ser la madre del Rey/ de toa la
cristiandá". Las referencias históricas sobre la advocación se
repartieron de forma amena por el texto con guiños simpáticos de un genial
Gallardo.
Como cabía esperar, el verso imperó sobre la prosa con entradas y salidas de
cada uno de los pregoneros en perfecta coordinación. Romanzas, sonetos y
décimas fueron regalando los oídos de un público entregado al trabajo de estos
tres grandes, con Gallardo asentado en la sabiduría del tiempo, con Zarzana
jondo en un Jerez señorial y sabio, y con De Mora encendido en su fervor
cofrade. Hubo momentos pero por encima hubo un 'todo' una sensación de conjunto
que dio unicidad a la obra. En pocas palabras, fue un pregón 'trino y uno'.
Incluso el contraste de la entonación se adecuó a al perfil de cada
protagonista. El cómo se dijo también funcionó con la fuerza de Enrique de
Mora, la valentía de Zarzana y la mesura de Gallardo, demostrando todos 'las
tablas' que tienen sobre los escenarios cofrades.
Sabían los pregoneros que hablar del Valle es hacerlo del Cristo y de la gente
gitana del barrio, la que llamaron al crucificado como el 'Cristo de los
Gitanos': "el viento
arremetió/ a la veleta en San Telmo/ porque al Cristo le faltaba/ el aire
dentro de su pecho.", dijo Zarzana con versos muy
aflamencados que sonaron a los que dedicó al Cristo en su pregón de Semana
Santa. Enrique de Mora puso el corazón en lo cofrade expresando sus vivas a la
Virgen: "Mi viva es
coronación./Es catedral jerezana. / Es gallardo y es Zarzana/ compartiendo este
pregón. /No puede más mi emoción,/ que lo repita la calle/ y que en su anuncio
no halle/ ni cansancio ni desmayo:/noviembre se vuelve mayo/para la Virgen del
Valle." Y el final, pura apoteosis… Gallardo, Zarzana, De
Mora compartiendo versos en los que florecieron nombres propios que dieron y
dan carácter al singular barrio, en un alterne cuyo colofón fue el necesario
para tan brillante pregón: "Que
Lola Flores baile/ 'A tu vera' en un lucero/ Que la Paquera te cante /'tengo un
novio relojero'/Que Manuel Torre te tire/desde el cielo su sombrero/ Y el Niño
Gloria en la gloria/cante sus Campanilleros/Que no hay Virgen tan flamenca/como
la que yo camelo/como tu Señora nuestra/ oliendo a clavo y romero/Que la cruz
de la Cruz Vieja/se dé tres golpes de pecho/Que en San Miguel las
campanas/toquen los tres pregoneros/a compás de bulerías/y pasodobles
toreros/Que Ana y Manuel Parrilla/el baile y el toque nuestros/desde la calle
Campana/hasta la calle Pañuelo/recen un Ave María / rodeá de costaleros/Que
baile Manuela Carpio/envuelta en sonios negros/Y que Tío Juane, en su
fragua/forje una toná de fuego/ con letras de oro que digan/desde Jerez hasta
el cielo,/ ¡Viva la Virgen del Valle/ y el Cristo que está en San Telmo!".
Diario de Jerez