Al final no pudo ser. La lluvia que cayó desde las 16:00 horas en la capital obligó ayer a suspender la salida procesional de la patrona de Granada, la Virgen de las Angustias, algo que no sucedía desde hace diez años.
Aunque a la hora prevista para la salida ya no llovía, la hermandad barajaba todo el día previsiones nada halagüeñas, lo que motivó la decisión, no entendida por muchas de las personas que en ese momento esperaban en la Carrera y que veían que con un cielo azul no iban a ver a la Virgen. Pero la decisión fue madurada y acertada en cuanto a la previsión meteorológica, que auguraba lluvia hasta la medianoche.
A las 17:00 horas caía ya el agua con fuerza. De hecho, la Plaza de Mariana Pineda, donde se iban a formar las filas de devotos con vela, estaba desierta. La poca gente que había estaba resguardada en portales o los bajos de la calle Ganivet. Ambiente opuesto al de la puerta de la Basílica, donde la gente se agolpaba con su paraguas quizá adelantando una decisión obvia.
Pero, de pronto, dejó de llover y la Policía Nacional con miembros de la hermandad comenzaron a poner las vallas que formarían el pasillo por el que tendría que discurrir la procesión. Todo se organizaba con normalidad, lo que esperanzó a la gente. No obstante, hubo problemas de organización, ya que a las 17:30 no estaba aún cortado el tráfico y la gente se resistía a no estar cerca de la puerta del templo. Hasta que, a duras penas, se cortó, pero cinco minutos antes de la hora fijada para la salida, las seis de la tarde, la Policía Local llegó y apartó de nuevo a la gente para que pasaran más coches, lo que generó gran malestar entre todos los asistentes, indignados con la organización.
El tiempo pasaba y a las seis de la tarde no se abrían las puertas. Con este gesto, y al no ver salir el largo cortejo de la procesión -unas 800 personas-, la gente comenzó a preocuparse y a intuir lo peor. "¡Que la saquen!", gritaban fuera. No fue hasta las 18:30, la hora a la que siempre sale el paso de la Virgen, cuando abrieron las puertas y tras la salva de cohetes prevista comunicaron a la Policía Nacional que retirara las vallas para que entrara la gente.
Y la noticia corrió como la pólvora entre los fieles que se agolpaban en el entorno del templo y que rompieron en aplausos al ver abrir las puertas.
Dentro, el ambiente era relajado tras tomar una decisión, según el secretario general de la hermandad, Valeriano Arias, "muy dura". A las 17:30 determinaron suspender finalmente la salida ya que "las previsiones meteorológicas daban un 70, 80 y 90 por ciento de probabilidad de lluvia". Hablaron con el Aeropuerto y con Armilla y todos los presagios eran malos, por lo que había una única salida: suspenderla.
Lo que más molestó a la gente es que no se sacara, como otras veces hace años, hasta la puerta para que pudieran verla las miles de personas que desde la provincia y otros puntos de España esperaban este gran día. En cambio, la hermandad y el párroco decidieron mantener abierta la iglesia "hasta que haya una persona que quiera verla". "No es justo. Podrían haber salido y si llueve darse la vuelta o ir a la Catedral", aseguraba Francisco Díaz entre el bullicio de gente que se agolpó en los primeros minutos ante la Virgen. Una opinión que se escuchaba en todos los grupos de fieles que entraban a la Basílica, que en un minuto quedó abarrotada.
La imagen estaba colocada a la izquierda del altar mayor y los horquilleros entregaban miles de estampas y dípticos con la imagen de la Patrona. Y por megafonía, continuos rezos y vivas a la Virgen de las Angustias.
Antes, en un acto íntimo, se comunicaba a los hermanos la decisión y el arzobispo, Francisco Javier Martínez, dirigía unas palabras ante la presencia de representación municipal, con el alcalde; Diputación; el Madoc y hermandades de Semana Santa, entre otros.
El paseo cadencioso de la imagen y el desfile de autoridades y los 800 hermanos que forman cada año el cortejo oficial, quedaron sustituidos este último domingo de septiembre de 2008 por rezos, peticiones internas y miles de visitas a la Patrona, pero a resguardo. El año que viene será, si la meteorología lo permite.
Granada Hoy