La ciencia había dejado el día de ayer en una cara o cruz climatológico -casi cincuenta por ciento de probabilidades de que lloviera-. Pero, Nuestra Señora del Socorro desniveló la balanza y el cielo se aguantó, se abrió para que ella saliera en procesión, como es tradicional cada último domingo del mes de septiembre.
Salió desde el templo de San Pedro, ya que su ermita se encuentra cerrada a la espera de su reforma, dado su mal estado.
El lugar no importó. Los cordobeses volvieron a concentrarse para ver a la que desde hace 51 años también es su Alcaldesa Perpetua.
A las siete de la tarde, la «Reina de la Corredera» abría las puertas de San Pedro para ponerse en la calle. La iba meciendo con sus notas la banda de música de la Hermandad de la Estrella de Córdoba. Su paso iba adornado, como es habitual, con nardos.
En la procesión había representación de la Hermandad de Las Penas y La Misericordia, de su barrio (San Pedro), así como de otras hermandades de gloria y penitencia.
Tras ponerse en la calle, encaminó su discurrir hacia Escultor Juan de Mesa entre los numerosos cordobeses que se echaron a la calle para acompañarla.
Uno de los momentos culminantes llegó con su entrada en la Corredera. Allí, la Virgen fue recibida por la «bulla» de la devoción popular y con la ofrenda de una sesión de fuegos artificiales, como marca la tradición.
De esa plaza se fue hacia la del Socorro, la calle Almagra... San Pedro y Córdoba de nuevo vibraron con ella. No se puede olvidar que el origen de la devoción en la ciudad a Nuestra Señora del Socorro se remonta al último tercio del siglo XV.
Sus costaleros la fueron acercando de nuevo al templo de San Pedro, donde se recogió sobre las diez de la noche tras una nueva jornada en la que el otoño no pudo marchitar los nardos que la «Reina de la Corredera» pasea por Córdoba.
Abc de Córdoba