
A lo largo del recién acabado fin de semana se desarrollaron los cultos en honor de Nuestra Señora de Fe y Consuelo en la ermita del Monte Calvario y la subida hasta el punto cofrade más alto de la ciudad tuvo su recompensa, pues preciosamente vestida se presentaba esta bella dolorosa, que quizás para el gran público pueda pasar desapercibida, pero que no deja de ser una joya artística.

Durante estos dos días dejó su papel en el misterio de la Mortaja, lugar que ocupó Santa María del Monte Calvario y asumió el papel protagonista para dicha de sus devotos. Ante un precioso dosel que se recogía en una corona real y entre orquídeas y nardos se presentaba Nuestra Señora de Fe y Consuelo. Altar lleno de gusto y acorde al clasicismo de la talla. Una delicia para los sentidos.
Fotografías: Javier García Marín









