Son 450 años de vida surgidos al amparo de la obra póstuma del genial imaginero cordobés Juan de Mesa. Y son muchos los desvelos de miles de anónimos cofrades que a lo largo de todos estos siglos lucharon ininterrunpidamente por avivar la devoción a esta imagen, hoy unida al alma espiritual de la ciudad. La Virgen de las Angustias aún conserva el encanto de transportarnos a una Córdoba que ya se fue, a una Semana Santa de autenticidad penitencial ya casi olvidada. Al mirar de frente a la Virgen de las Angustias, vemos pasar por su mirada retazos de la historia y la cultura de la ciudad. Al mirarla se abraza el arte, porque en ella se ve a Juan de Mesa, se siente la poesía, Quinta Angustia en los versos de Pablo García Baena, se musitan los acordes de Enrique Báez, se palpa la religiosidad popular en la calidez de Fray Rafael Cantueso. En definitiva, decir Angustias es impregnarse de Córdoba.
Diario Córdoba