
Con motivo del CL Aniversario de la representación de la iconografía de la Sagrada Lanzada en la Archicofradía de la Sangre, así como de la Dolorosa que Gutiérrez de León tallara allá en el año 1858, durante el día de hoy, la Dolorosa que acompaña al Santísimo Cristo de la Sangre, permanece expuesta en devoto besamano.

Por fin. Por fin la gran obra de arte que pueden contemplar en las fotografías, una Dolorosa de bellísimas facciones y triste semblante, ha salido de la casa hermandad, donde incomprensiblemente la Archicofradía la mantiene todo el año en la Sala de Juntas. Por fin ha salido del ostracismo para alegrarnos a todos en la Parroquia de la Santa Cruz y San Felipe Neri, aunque sea por un solo día, culminando la celebración con una misa que se oficiará esta tarde, a las 19.30.

Ante los Sagrados Titulares de la Archicofradía, el Santísimo Cristo de la Sangre y María Santísima de Consolación y Lágrimas, se disponía la bellísima Dolorosa de Gutiérrez León. También es incomprensible que no podamos hablar de Ella como sagrada Titular de esta Archicofradía sobre todo teniendo en cuenta que es la imagen que más tiempo lleva compartido con la Corporación, saliendo incluso en el antiguo misterio de la Sangre, cuando aún su sede canónica era el perdido templo de la Merced, desde muchísimo antes de que Francisco Palma creara de la madera al Cristo muerto que hoy conocemos y también antes de que el eterno Hermano Mayor Don Antonio Baena donase la Imagen de Nuestra Señora de Consolación y Lágrimas. Es por todo esto que aún a muchos nos cuesta comprender cómo esta Hermandad puede ser tan injusta para dejar en el olvido a la única Imagen que nos queda del famoso grupo escultórico de “las siete y media” y que tanta historia ha compartido.

Es triste que sólo por este Aniversario podamos contemplar a la Dolorosa en San Felipe, donde debería estar permanentemente expuesta a la veneración. Parece que las prioridades de la Archicofradía miran en otras direcciones, pero los cofrades no podemos más que apenarnos por la situación que atraviesa esta institución, con ya más 500 años de historia, y que tantas carencias presenta. Hará falta que otras personas se hagan cargo de los designios de la Archicofradía para que quizá podamos contemplar vacía la hornacina de la Sala de Juntas. Sería buena señal, porque significaría que la Dolorosa está junto a su Hijo en la casa de Dios, al que acompaña cada Miércoles Santo.

Hoy ha sido un día de alegría, un día en el que, incrédulos, no pudimos más que exclamar: ¡Por fin! Por fin la vimos en la Iglesia, por fin la vimos en besamano, por fin salió de la casa hermandad, por fin tenemos instantáneas de tan bella imagen en la Iglesia, para poder soñar hasta que alguien con una clara noción de lo que debe ser prioritario, se decida a acometer los cambios necesarios en San Felipe para poder acoger allí a la Dolorosa; para que sea Titular, y para que tenga festividad y cultos propios.

Fe y Consuelo, Santo Sudario, Encarnación o Auxilio; ejemplos de Vírgenes que forman parte de grupos escultóricos y que tienen su festividad y cultos en su honor. ¿Por qué hemos de resignarnos los cofrades a que la Dolorosa que ahora nos atañe no disfrute de lo mismo? Lo triste es que dichos cultos y dicha festividad deberían darse por sentado, pero parece que no todos pensamos igual.

Igualmente los miembros de este portal consideramos que la celebración de esta efeméride no debería limitarse a este besamano y una exposición. ¿Por qué no un triduo? ¿Por qué no una conferencia que nos informe sobre esta formidable Dolorosa?

Lo más triste es pensar que pronto miraremos estas fotos con añoranza, exhalando un suspiro de nostalgia de lo que podría ser, y no es. 500 años de historia pero sólo en papeles, porque poco tienen que ver con la realidad de esta Archicofradía.





Fotografías de Javier García Marín.