
Desde su camarín en el altar mayor, la Virgen de la Aurora presidió los cultos en su honor celebrados el pasado fin de semana coincidiendo con la festividad de los Dolores Gloriosos.

Altar donde predominaba el blanco, color tan tradicionalmente unido a esta Dolorosa. La cera alta para poder iluminar a la Señora, velas que también escoltaban al estandarte mariano.
Fotografías: Beatriz Medina






