Una vez más, como cada año, la Virgen del Castillo, patrona de Lebrija, ha bajado la empinada cuesta que conduce a su ermita, situada en lo alto de la vieja fortaleza árabe amurallada, y ha entrado en el pueblo despertando a su paso las campanadas de las demás iglesias de la localidad.
Comenzó la cordial bienvenida con el retoque de la campana de la monumental Giraldilla de la parroquia de la Oliva, seguidas por las de la espadaña del convento de las Hermanas de la Cruz y finalmente se unió al canto la del monasterio de las concepcionistas, primer destino de esta salida, formando un unísono que hacía aún mas emocionante la visita al pueblo de la patrona.
Una vez dentro del convento las monjas de clausura alabaron a la patrona desde el coro alto con sus armoniosos cantos, mientras la madre abadesa cumplió el rito de ofrecerle el báculo abacial proclamándola Madre Abadesa de la Comunidad durante los 15 días que permanecerá en el monasterio. Transcurrido ese tiempo, la Virgen del Castillo será trasladada a la parroquia de la Oliva, donde recibirá una serie de cultos antes de salir en procesión por las principales calles de la localidad, acompañada por el entusiasmo de miles de lebrijanos que consiguen a través de su patrona sentir el goce de la fe.
ABC Sevilla