Dos años. Hace dos años que un grupo de cuatro personas se propusieron crear este pequeño espacio en la enorme red informática. Este pequeño espacio cofrade. Siempre, y ante todo, cofrade. Porque todos los seres humanos somos diferentes, pero siempre tenemos algo en común, algo que nos une, y en el caso de estas cuatro personas es el mundo cofrade, el sentir cofrade. El ser cofrade. Con la pretensión de informar, de aglutinar aquellas noticias que copasen la actualidad cofrade en un solo espacio. Andalucía, esa tierra maravillosa que también nos une, y donde tanto se ama a la Madre de Dios. Y donde tan bien se refleja la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Esa pasión, que es nuestra pasión. Esa pasión que padeció un humilde galileo hace ya casi dos mil años, y que es el eje alrededor del cual gira este mundo, y alrededor del cual gira este blog. Este blog que es El Pretorio. Aquí tratamos de contar lo que allí pasó. Porque las cofradías son escenas escogidas de esa pasión, que ha pervivido con el paso de los siglos, gracias en parte a las cofradías, que se echan a la calle con el sufrimiento de Jesús, o el inmenso dolor de María por bandera. El Pretorio, la Casa de Pilatos, ese lugar cerrado donde se fraguó la muerte del Redentor. Ese lugar en cuyos patios Jesús fue increpado, insultado, humillado, azotado, sometido a escarnio, y condenado a morir en la peor de las muertes, en el peor de los castigos, a favor de Barrabás. Entre tantos sayones que derrochan maldad, entre tantos malhechores, y entre las pilastras que conforman los patios de Pilatos, este grupo de cuatro personas cada día se interna para buscar los misericordiosos ojos, el castigado cuerpo, y pese a todo, el bendito semblante de Dios hecho Hombre. Desde antes de que se abriese este espacio en la red informática, este grupo decidió abrir las puertas del palacio de Pilatos, y adentrase en el Pretorio.

La suave brisa mañanera continuaba azotando las profundas heridas que las bolas de plomo y los astrágalos habían abierto por todo su cuerpo. El mismo cuerpo que hace escasos días entraba entre palmas en Jerusalén y que hace escasas horas caminaba firme a hacer frente al destino que le aguardaba. Con la entereza que sólo el Hijo de Dios podría mostrar. En el estupor que rodeaba su conciencia, las burlas y las risas de los sayones redoblaban en su cabeza como tambores de guerra. Con una clámide púrpura cubrieron su cuerpo, y el tejido áspero se internaba en las abiertas heridas. Y le concedieron una caña a modo de cetro, que sus temblorosas manos asieron con dulzura. Y en sus benditas sienes dispusieron una corona de espinas, tejida con las ramas de los espinos que enmarcaban el patio del Pretorio. Las espinas no tenían freno en la piel del Redentor, y con la maldad de los sayones que allí fueron a colocarla, sangraban al Redentor. Y entre burlas le alababan, y con falsa pleitesía se postraban sin saberlo ante Dios hecho Hombre. Y golpearon su cabeza y reabrieron las heridas. La algarabía de la muchedumbre que se agolpaba ante el Pretorio resonaba entre aquellas paredes. Llevaron a Jesús ante Pilatos, que mandó castigarle para salvarle.

¡Ecce Homo! Y el Hijo de Dios se presentó manso, malherido, ante aquellos que otrora alababan sus enseñanzas, y ahora pedían para Él la cruz. Iba a morir. Pilatos no se atrevió a salvarle, la muchedumbre quería verle muerto, y Claudia Prócula lloraba. No fue la única. Estos humildes cofrades, que allí estaban, también lo hicieron. Y vieron cómo se abrazó firmemente a su cruz, cómo la abrazó con dulzura, y caminó a la muerte, con la misma serenidad, con la misma entereza.

Y así os lo mostramos. Así os llevamos que ocurrió en ese patio, en ese patio de maldad, en el que entre centenares de desalmados, brillaba la luz del alma más pura que ha conocido el Mundo. Y os llevamos el dolor de María. La Madre de Dios, la más pura de las mujeres, la más dulce, la más bella, y la más hermosa.

Pero nosotros no hacemos este blog. Este blog lo hacéis vosotros, vosotros que con mayor o menos asiduidad escribís nuestra dirección y accedéis entre las pilastras al Pretorio. Vosotros sois los que hacen que esto siga, y ya son dos años, en los que hacemos de Pilatos para presentaros al Hijo de Dios. No os equivoquéis. Vosotros sois los que buscáis las noticias, los que las recopiláis y los que las subís. Nosotros ponemos el espacio, vosotros la razón de ser. Juntos llevamos el peso de esto, como Jesús llevo el peso de la cruz.

Y tratamos de contar cómo en Andalucía se ve el Pretorio. De Este a Oeste y de Norte a Sur. No nos quedamos en lo meramente superficial, sino que tratamos de abarcarlo todo. Y vosotros, y nuestras devociones, hacen que aquí sigamos. Sólo amamos, con pureza de corazón y humilde locura la Semana Santa. Corazón que late esperando una temprana primavera que siempre vislumbramos en el horizonte.

Felicidades. Vuestro blog cumple dos años.