
Ya antes de que diesen las ocho de la mañana, las puertas de la Basílica se encontraban abiertas. Málaga estaba preparada para recibir a su Patrona, y Ella para encontrarse con los malagueños. Cuando aún estaba reciente la subida al trono en la tarde de ayer, y el Sol quería dormir un poco más, la cruz parroquial se disponía en el dintel de la puerta, y los portadores se disponían en los varales, con el Cristo del Amor y la Virgen de la Caridad, despidiendo a la Patrona, que hoy no tuvo la simpática compañía del pajarillo, que se posa en su mano. Al toque de campana se levantaba el trono y avanzaba hacia la Plaza, entre la emoción de los malagueños, especialmente de las más mayores, cuya presencia, como cada año, fue más que notoria. El repique de las campanas del Santuario despedía a la Virgen de la Victoria. Sólo por unos días, porque pronto estará de vuelta.

El cortejo avanzaba rápido, sin dilación y con paradas muy cortas del trono, tras el cual figuraba el guión de la hermandad y la junta de gobierno. La Virgen de la Victoria, entre claveles blancos, avanzaba en busca de la Catedral. Este año el cortejo no pudo discurrir, como viene siendo habitual, por la calle San Agustín, haciéndolo en su lugar por Duque de la Victoria, alcanzando así el Patio de los Naranjos, y entrando la Patrona, entre aplausos, en el primer templo malacitano.

Los servicios de limpieza, una vez más, dieron muestra de su mediocre funcionamiento; siendo período de Feria, deberían extremar la limpieza de las calles, que emanaban un hedor un tanto insoportable. Igualmente, es denunciable el poco respeto que algunas personas tienen por este tipo de acontecimientos, y es que la coincidencia con la Feria no sólo ha afectado a la presencia de menos público y a la limpieza de las calles, sino también a la presencia de público con poco decoro y educación. No es de recibo vociferar y hablar a gritos cuando por tu lado pasa un rosario, o lo que es peor, miccionar en las esquinas ante los ojos de la Patrona de Málaga. Aquellos que tanto gozan la Feria deberían saber que ésta se debe a la Virgen que esta mañana recorrió las calles de la Victoria y el Centro, y por tanto podrían mostrar más respeto ante Ella.

Pero ante todo, la Patrona ha sido la gran protagonista, como no podía ser de otro modo. Se acerca el 8 de septiembre, día en el que, tras la celebración de la Novena en la Catedral, volverá en procesión triunfal a su Basílica. 





