domingo, 24 de agosto de 2008

Cuatro días hace que la ciudad despidió a uno de los principales hacedores, en las últimas décadas de devociones jerezanas, del milagro de contribuir a la unción que personaliza a nuestras imágenes. Y, aunque hacía ya tiempo que no podía mantener la actividad que lo había caracterizado, diríase que, en esa estampa de su féretro ante la enlutada Esperanza de la Yedra, se verifica que aquella imagen que en los años treinta ya atrapó a aquel crío recién llegado de Sevilla había de tener la responsabilidad de recogerle los últimos alfileres de una labor por la que cofrades y devotos en general tan agradecido le están.


Se fue Mariano Ramírez García. Y aunque no lo hizo con las botas puestas, que hacía tiempo que el infarto cerebral sufrido se lo impedía, puede certificarse que lo hizo confortado por María Santísima y, por lo tanto, casi vistiéndola desde su postración en la popular imagen de La Plazuela, en esa Virgen del Valle próxima a su coronación, en los Dolores de San Lucas, la Soledad de La Victoria o el Perpetuo Socorro a la que vistió tanto en Santa Ana como en sus primeros momentos en la ermita de Guía. Los hermanos mayores de todas y cada una de ellas portaron su féretro y cofrades de éstas y de otras hermandades se hicieron presentes este pasado miércoles en su funeral.


Los guiones de estas corporaciones en el recoleto presbiterio de La Plazuela verificaban esta vinculacion. Pero era la bandera de la cruz verde esperanza la que cubría su cuerpo sin vida. El oficio a cargo del mercedario Ismael Maroto acompañado por Enrique Soler, habiendo quedado fuera, en el coche fúnebre, un cúmulo de coronas entre las que no faltaba ni la de los cofrades sevillanos de la Hiniesta. Su entrada en la capilla con la marcha Esperanza de la Yedra a órgano y trompeta o la plegaria a la Virgen al final de la celebración acentuaba una predilección clarividente. Merecido homenaje a un plazuelero cabal, sugerentes matices para un hombre de detalles.


Su sobrino Ángel Vélez agradecería, al final de la celebración y en nombre de la familia, todo cuanto se ha hecho por su tío, especialmente en su última etapa. Mientras, la Virgen, con la estrechez del luto y de un estilo que nunca convenció a Mariano, le recogía los últimos alfileres evocando las trazas de Reina que, desde su impronta personalísima, tantas veces recreó.

 

Jerez Información


Publicado por nazarenodelaO @ 12:23  | Jerez
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