martes, 19 de agosto de 2008



El pasado día 14 de Agosto la dolorosa titular de la corporación de El Silencio de Sanlúcar de Barrameda, María Santísima del Amor, fue trasladada al Convento de Regina Coeli para presidir el altar conmemorativo del IV Centenario de la llegada a la localidad de Nuestra Señora de la Caridad Coronada, patrona de la localidad, durante su procesión el día 15 de Agosto. El día 16, ya pasada la conmemoración, se procedió al Traslado Extraordinario de la imagen de María Santísima del Amor de vuelta a su Iglesia de San Francisco.




Con retraso sobre la hora prevista de las nueve y media de la noche, la Virgen del Amor realizó su salida portada sobre un improvisado paso, para cuya composición se emplearon los antiguos respiraderos de la Virgen de los Dolores de la corporación Servita de la localidad, como ya sucediera con la salida de la Agrupación Parroquial de Pusillus Grex del barrio de La Jara años atrás. El acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda del Maestro Dueñas del Puerto de Santa María, quien deparó a los presentes una agradabilísima sorpresa en forma de cuidado repertorio musical.




Tras un primer tramo de la procesión algo más lento, donde se procedió al saludo a la corporación Servita, cuya titular se encontraba dispuesta en la puerta de la capilla, se produjo la primera sorpresa musical de la noche con la interpretación de la marcha “Margot”, extraordinariamente adecuada para acompañar el caminar de María Santísima del Amor. La procesión a partir de este punto aceleró su discurrir, entrando en la turística calle Ancha de la localidad, hacia la que reviró a los sones de “La Esperanza de Triana” de Farfán. Numeroso público tanto cofrade como espectador casual o veraneantes en la villa se concitaron durante el tránsito de las andas por esta céntrica calle y la populosa Plaza del Cabildo.




La imagen de la Virgen del Amor, extraordinaria talla cuya ejecución está fechada en 1752, se atribuye tradicionalmente con acierto a las gubias del imaginero Diego Roldán. De enorme personalidad, su transparente mirada, clavada al cielo con un elegante giro del cuello, posee un atractivo devocional incuestionable para el fiel que se acerca a ella. Estamos sin duda ante una importante talla mariana de incuestionable calidad artística y muy destacable dentro del devocionario mariano de nuestra geografía andaluza. Procesiona bajo palio en el segundo paso de la corporación sanluqueña del Silencio, realizando su salida a las 23:00 horas del Jueves Santo y permaneciendo cuatro horas y media por las calles de Sanlúcar de Barrameda, sin acompañamiento musical en los dos pasos.




Una vez abandonada la Calle Ancha, el cortejo ganó en intimidad y recogimiento en las estrecheces donde nuevamente el buen hacer musical (nuestra enhorabuena al encargado de tal apartado) se dejó notar, pudiendo escucharse entre otras “Sevilla Cofradiera” y “Palio Blanco”, las cuales en conjunción con un repertorio clásico y de corte más alegre, pero de calidad y sin estridencias, dotaron a este traslado extraordinario de la nota de corte glorioso que caracteriza a estas ocasiones, pero sin perder la personalidad de ejemplar corporación de silencio de esta hermandad, la cual quedaba patente en las grandes marchas te corte solemne que se dejaron escuchar. Gran mezcla muy alejada del típico repertorio cliché, de corte folklórico y “populachero” que viene a interpretarse durante las procesiones extraordinarias a lo largo de toda nuestra geografía y que denota no solo una enorme falta de ideas y despreocupación, sino también una alarmante perdida de entidad de muchas corporaciones. En el Silencio de Sanlúcar de Barrameda las ideas parecen estar bien claras y definidas, así como acertadas e ilustradas.




El cuerpo de costaleros y su capataz también dejaron patente su buen hacer, ya que el paso no fue arriado en ningún momento durante la interpretación de ninguna composición, a pesar de la longitud y dificultad que entrañaba el trabajo de algunas de las piezas escuchadas. Sea dada nuestra felicitación por el buen gusto de este detalle y la dificultad de la labor. Dejaron un gran sabor de boca y unas excelentes maneras, cosa que también cabe decirse del cuerpo de acólitos que en todo momento mostraron su coordinación y buen hacer, evitando que se produjeran grandes espacios entre las andas y el cuerpo de incensarios tras los ciriales, detalle que previno la formación de los siempre molestos grupúsculos de espectadores delante del paso, cuya presencia como ya se ha reiterado desde las páginas de este blog en alguna ocasión es harto prescindible e insustancial. El resto del cortejo mantuvo una actitud de seriedad y organización, aunque evitando los excesos, adecuándose perfectamente al tono de la ocasión.




Gran ocasión pues la vivida este pasado día 16 de agosto, que nos brindó la posibilidad de disfrutar no solo de uno de los iconos marianos más extraordinarios que pueden contemplarse, sino de comprobar que se encuentra en el seno de una corporación de intachable sello cofrade, que saben ponerse al servicio de la Señora del Amor y trabajar en pos de alcanzar grandes metas de manera humilde y acertada, cuidando de esos detalles que hoy día parecen tan obviados.

Texto y fotografías: Rogelio Rubio Segura




Publicado por nazarenodelaO @ 0:00  | Cádiz
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Publicado por arrorro_de_sanlucar
martes, 27 de enero de 2009 | 15:32
Me alegra mucho poder ver a la Santisima Virgen del Amor por aquí, Magnifica estaba ese día, totalmente deacuerdo con todo lo dicho aquí.