Alrededor de un centenar de feligreses del Salvador y San Dionisio entre los que podían reconocerse cofrades de las cuatro hermandades con sede en la parroquia -Viga, Mayor Dolor, Perdón y Resucitado- pusieron, a las plantas del monumento que va camino de cumplir los sesenta años de tributo a la Asunción de la Virgen, antesala a la fiesta mariana que la ciudad vivió ayer.
Apenas diez minutos fueron suficientes para, presididos por José Luis Repetto Betes, párroco del Salvador y deán de la Catedral, colocar varios ramos de flores en la base de la esbelta efigie pétrea. El canto de la Salve Regina puso colofón al sencillo acto. Sin más. Ni tampoco menos. A la mañana siguiente, la del Día de la Virgen, la ciudad, vacía, apenas ofrecía en la misma plaza a un matrimonio de edad musitando ante el monumento.
La herencia de Soto Palas
Parecían, mientras miraban a lo más alto del pedestal, esperar algo más de semejante solemnidad mariana. Quizá no supieran que no muy lejos se abrían las puertas de un templo, a esa misma hora, en el que María Santísima se ofrecería en ceremonia de besamanos. Una de las imágenes más desconocidas de la ciudad, por ser propiedad particular de una familia antes de su donación a la parroquia de San Marcos, quedaba, en este templo, a disposición de los fieles.
La imagen, procedente de la casa de los herederos del recordado sacristán de la parroquia y mayordomo de la Hermandad de la Sagrada Cena José Soto Palas -detalles que unos años después de la donación es preciso seguir señalando para que sea identificada la talla- fue presentada a los pies del presbiterio de San Marcos y ladeada hacia la derecha según se ve de frente- tenía las espaldas cubiertas por otra de San Juan Grande de menor tamaño.
Brillos marianos en Sanlúcar y Rota
Había, sin embargo, que asomarse a la costa, no en balde estamos en pleno mes de agosto, para encontrar los más notorios brillos marianos de toda la Diócesis. Especialmente en Sanlúcar de Barrameda, que este año esparcía la habitual sal coloreada en el itinerario vespertino de Nuestra Señora de la Caridad con los acentos excepcionales de una conmemoración con calado a lo largo de todo 2008: el cuarto centenario de la llegada de la imagen.
Por la mañana, la celebración de la Eucaristía, en la misma Basílica patronal, amplió la asamblea de fieles participantes a todos los rincones de España por medio de la transmisión de TVE. Monseñor Juan del Río Martín, el administrador apostólico, la oficiaría con el mensaje de que “María no teme a Dios, el Dios de María no es un estorbo ni un enemigo del hombre, y hoy te está llamando a ti”.
El propio pastor presidiría, por la tarde en Rota, la bendición de la nueva parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Costa Ballena. Otra Patrona Coronada presidía, la Virgen roteña que fuera trasladada desde su templo hasta tan veraniego núcleo residencial.
Jerez Información