Cientos de personas se dieron cita ayer en los alrededores de la iglesia de Santa María de Utrera para asistir a la procesión de la Virgen de la Mesa, que salió por la plateresca Puerta del Perdón a las nueve de la mañana acompañada por representantes de todas las hermandades de penitencia y gloria de la ciudad, para recorrer las principales calles del entorno. En el momento de la salida, había que cumplir con el rito de cada verano, y numerosos fieles se acercaron solícitos a la Señora para rezarles tres Salves y pedirle tres gracias, de las que concederá al menos una, según cuenta la tradición.
De esta forma, «la de los tres deseos», como se conoce popularmente a la Virgen por su fama de milagrera, recorrió de nuevo el itinerario previsto, bajo las suaves temperaturas de la mañana y con el acompañamiento musical de la banda Ciudad de Utrera, que fue contratada para la ocasión por la Hermandad de los Aceituneros. Esta cofradía se alterna cada año en el discurrir por las calles utreranas con la hermandad de la Quinta Angustia, para sufragar los gastos del desfile, ya que la Virgen de la Mesa carece de hermandad propia que se encargue de estos menesteres.
Durante la procesión, alrededor de la feligresía, las campanas de Santa María repicaron sin cesar volteadas por los miembros de la Asociación de Campaneros de Utrera, Acamu, que quisieron transmitir al aire una vez más los sones del metal anunciando el paso de la Virgen.
En este sentido, cabe resaltar que con motivo de esta celebración se han repicado los bronces de Santa María, tanto en los días de la novena como en la procesión, con diversos toques recuperados felizmente para la ciudad por Acamu, cuyos miembros no sólo voltean las campanas de forma espectacular sino que también se suelen encargar de engalanar la torre para la ocasión.
Del siglo XIV
La devoción a la Virgen de la Mesa, considerada como la más antigua de la ciudad, anterior incluso a la de Consolación (actual patrona de la localidad), surgió en torno a una imagen gótica del siglo XIV que fue transformada con posterioridad para adaptarla a candelero. La Virgen de la Mesa era la titular de un antiguo Hospital de Mujeres utrerano que llevaba su nombre, y cuando desapareció esta institución fue trasladada hasta la iglesia actual de Santa María.
En cuanto a la talla de la Virgen que ayer procesionó ante sus fieles por las calles utreranas, cabe destacar que la imagen representa a María con las manos unidas sosteniendo entre ellas un ramo de flores. Lleva una espléndida ráfaga que le fue colocada con posterioridad y que ha generado una gran admiración.
La procesión de la Virgen de la Mesa -advocación que significa «de la meseta», por encontrarse precisamente instalada en el lugar más alto de Utrera- es la más antigua de la ciudad, con más de 500 años de historia a sus espaldas, siendo confundida esta advocación con la de la antigua Virgen de las Veredas, antigua patrona de la localidad sevillana, que también procesionaba precisamente en la festividad de la Asunción el 15 de agoto de cada año.
ABC Sevilla