Los fieles no faltaron ayer a su cita con la Virgen del Tránsito. Como cada 15 de agosto, los vecinos del barrio de San Basilio y cofrades en general se acercaron a la parroquia de Nuestra Señora de la Paz para acompañar a la Virgen de Acá en su recorrido antes de su Ascensión al Cielo. Este año, si cabe, con más expectación que nunca por ver a su titular llegar hasta la Mezquita Catedral, otorgando así una de las imágenes más esperadas y admiradas por los devotos que ayer acompañaron a la venerada imagen. Fue sobre las 22:00 cuando el cortejo llegó al primer templo de la Diócesis, antes había dado una vuelta por el empedrado de su barrio, pasando por las calles San Basilio y de Enmedio y cruzando por el arco de Caballerizas.
Los fieles se habían concentrado a las puertas de parroquia desde media hora antes de la hora prevista para la salida -las 20:00- aguantando estoicos el sol de esa hora de la tarde, aunque agradeciendo la brisa que soplaba por momentos. En el interior del templo, los hermanos se afanaban por ultimar los detalles como el encendido de las velas. Los costaleros se preparaban para llevar a su Virgen tras semanas de ensayos. El trasiego de devotos que querían ver a la imagen de cerca no paraba hasta cinco minutos antes de la esperada salida, cuando el gentío se reunió en la plaza de San Basilio y las calles adyacentes como Enmedio y Postrera.
Fue a las 20:10 cuando la puerta del templo se abrió para dar al paso al cortejo mientras la banda Tubamirum, de Cañete de las Torres, que interpretaba el Himno Nacional. Los fieles observaban a a la Virgen de Acá, llevada sobre un catafalco dorado y adornada con nardos y otras flores de color blanco. Unos lo hacían a pie de calle y otros desde los balcones adornados con mantones, una estampa típica en San Basilio. Entonces, empezaron a sonar los primeros aplausos mientras que la banda tocaba sones gloriosos para acompañar a la Virgen en su paseo por su barrio.
El puente de agosto y el cambio de horario -una hora antes de lo habitual- no deslució la procesión, pues fueron cientos las personas que se congregaron en San Basilio para despedir a la Virgen antes de su Ascensión al Cielo. Además de cordobeses, algunos turistas se encontraron con el cortejo y no dudaron en unirse a él.
Pero fue en los alrededores de la Mezquita donde la procesión ganó en belleza en una imagen que quedó guardada en la memoria de los fieles. Después, el cortejo volvió a San Basilio para dar un último paseo por esta zona del Casco Histórico. Al filo de la medianoche, la Virgen del Tránsito regresaba a su templo, después de haberse paseado entre su gente, que no paró de dedicarle aplausos y vivas durante todo el recorrido. Córdoba vivió ayer otra celebración de la Asunción Gloriosa de la Virgen María entre el calor, la fe y la devoción.
El Día de Córdoba