sábado, 16 de agosto de 2008

Pilar y Carmen han pasado toda la noche andando. Salieron de su pueblo, La Algaba, a las cuatro de la madrugada. Una promesa les trae a pie. Ataviadas con ropa deportiva, se enorgullecen de lucir, dicen, “su mejor vestido: la fe”. Es uno de los muchos caminos que cada 15 de agosto llevan a la Virgen de los Reyes.

Ya sea por fe, tradición o curiosidad. En coche, autobús, tren o andando. Todos buscan encontrarse con Ella. “No me importa el cansancio ni el frío de la madrugada. Todo merece la pena cuando veo su sonrisa. ¿Te has fijado que al Niño parece que le están haciendo cosquillas?”, explicaba ayer emocionada Pilar que, con su hermana Carmen, había recorrido 16 kilómetros –los que separa La Algaba de Sevilla– hasta llegar a las gradas de la Catedral.

Ellas son unas de las miles de personas que ayer cumplieron con la tradicional procesión de la Patrona en una atípica mañana del 15 de agosto. Hizo fresco (19 grados) para aguantar a pie parado y a la sombra la vuelta de la Virgen. El sol se cotizaba caro.

El calor lo pusieron los devotos que, un año más, inundaron las calles del Centro, desiertas con el estío vacacional. Se obró el milagro de la mañana de la Virgen. Entre las novedades de este año estuvo la estética de la Avenida de la Constitución sin catenarias y con farolas fernandinas, tras la criticada experiencia del año pasado con los postes. Ahora sí, el nuevo mobiliario tuvo mejor aceptación. “Por lo menos son bonitas y no chirrían tanto”, exclamaba un ciudadano aplaudiendo el estilo artístico de las farolas que sujeta el cableado.

Más allá del debate estético, la procesión de tercia de la Virgen de los Reyes regaló las imágenes de siempre. Trasiego de catresillos rayados de playa para aguantar la espera y mantoletas para los que como Eloísa, vecina de la Gran Plaza, monta guardia frente a la Puerta de Palos para gozar de un sitio privilegiado: “Llevamos muchos años viniéndonos la noche antes. Traemos mantas, butacas y hasta termo con café. Ya nos conocemos todos de un año pá otro. Somos como una gran familia”. Otros, sin embargo, desembarcaron por la mañana, cuando otros buscaban la cama tras una noche de marcha. “Nos gusta ver­la aquí, en la antigua Punta del Diamante. Le dan los primeros rayos de sol”, explicaba María, de 63 años, vecina de San Lorenzo.

El paso de las mil varas de nardos salió a las ocho de la mañana entre el continuo repique de campanas y la marcha Virgen de los Reyes. El ex secretario del Consejo y miembro del Cabildo Catedralicio, Joaquín de la Peña, trató de poner orden al cortejo. Entre las representaciones, la composición del nuevo Consejo General de Cofradías. Su presidente, Adolfo Arenas, lució bronceado del Puerto de Santa María, donde veranea. Era su primera representación oficial y la vivía “con mucha intensidad”. “He llegado a volar desde Londres sólo para venir a ver la Virgen”.

Bulla a la vuelta Especialmen te multitudinaria resultó la procesión en su tramo final, alcanzándose los puntos de mayor concentración de fieles en las gradas del Archivo de Indias y en las escalinatas del monumento a la Inmaculada de la Plaza del Triunfo. El paso de la Patrona empleó algo menos de hora y media en completar su clásico recorrido, esto es, la vuelta completa a la Catedral. A las 9.25 horas, la tumbilla de la Virgen era absorbida por el interior de la Catedral. Antes de ello, el desfile del Ejército levanta un efusivo aplauso que se extendió por Alemanes. La masa se disuelve. En los bares del entorno de la Catedral se agotan las tostadas y en el puesto de calentitos del Postigo no dan abasto. Es 15 de agosto.

 

El Correo de Andalucía


Publicado por nazarenodelaO @ 12:16  | Sevilla
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