Una celebración de la Palabra fue, el Viernes de Dolores del año 1995, el cierre definitivo de aquella etapa proscrita -por calificar de algún modo aquellas procesiones juveniles- que llevó a los chavales de El Pelirón a la bendición de la imagen de María Santísima del Consuelo al año siguiente y a la conversión en agrupación parroquial. La parroquia de Nuestra Señora de las Viñas se quedó entonces, en un altar, con el preciado tesoro del barrio hasta que la noche de este pasado sábado asistió a otra celebración callejera.
La misa de campaña, oficiada en Batalla de Aína, ante la popular Casa de la Virgen, retrotrajo a muchos a aquella tarde en la que, trece años antes, hicieron dejación de presencias procesionales que no estuvieran bendecidas por la Iglesia. Las trazas de la celebración eucarística, a cargo del párroco, también emanaron sensaciones nuevas. No en balde la intención de la Hermandad del Consuelo es la de proyectar definitivamente su histórico enraizamiento en el barrio en el que, tras la pasada Semana Santa, buscan ubicación para sus actividades. También las de carácter religioso, procesionales incluidas.
“Capilla aquí, ¡ya!”
La multitud de vecinos que acudió a esta misa de campaña, con posterior barbacoa popular en aquel patio de Batalla de Aína 35 del que salieron hasta la celebración de la Palabra del 95, asentó la convicción de una cofradía que ha decidido salir del confort parroquial y buscar el mejor cumplimiento de su misión en la zona en la que naciera. Y la euforia vecinal ha llegado, por ello, a que, en estos días, apareciera colgada en la valla del popular Terreno de los Burritos, como se conoce aquél en el que hubo proyectos de sede para ellos, una pancarta que decía del siguiente modo: “Capilla aquí, ¡ya!”
La noche de este pasado sábado no hizo falta, sin embargo, templo alguno para que los cofrades del Consuelo materializaran la celebración de la Eucaristía siendo sal en la tierra fértil de El Pelirón. Y tuvo la balsámica fragancia de un retorno a las raíces que apunta frutos venideros. Por eso, regreso al futuro, parafraseando el título de aquella película de ficción sobre el manejo del tiempo, pareció la misa de campaña. De todas formas, ahora se regresa - a Los Burritos sí fuera posible o a cualquiera de los locales vistos ya por la junta de gobierno- con la experiencia que les han dado estos trece años.
Vídeos y barbacoa
Ya el pasado verano, estrenó esta joven Hermandad del Miércoles Santo una barbacoa veraniega que, en la Casa de la Virgen, acercara a la cofradía nacida de aquel impulso juvenil a algunos de los chavales de entonces que admiraban el resultado final de la cofradía sin terminar de dar el paso de una deseada adhesión actual. También sirvió para que las nuevas incorporaciones conocieran aquellos orígenes. Para ello se preparó la proyección, en pleno patio, de una serie de vídeos de los años ochenta con resultado entrañable para unos y para otros. Ni siquiera la alcaldesa o la delegada de Cultura faltaron entonces.
Este año se sumó la misa de campaña, nuevos vídeos que recordaron etapas posteriores como la propia celebración de la Palabra mencionada así como el renovado espíritu de un compromiso con El Pelirón que dibujó, ya el sábado, trazas verdaderamente prometedoras. Los Mateo López, Víctor Abeledo, Carlos Acosta, José Manuel Rodríguez, Antonio Montoya Cubiles, Luis Mauricio Gómez, Juan Luis Vázquez, Tomás Vargas, Juli Martínez o Miguel Ángel García revivieron el hálito de unos esfuerzos que ya entonces, como recogían los vídeos proyectados, no fueron en balde.
Aunque entonces no les faltaron obstáculos diversos para cumplir aquellos juveniles deseos cofradieros, alcanzado ya el Tercer Milenio han de bregar con otras trabas, algunas particularmente duras. Cuentan, sin embargo, con nuevos apoyos: a la Virgen del Consuelo que en el 96 conseguían bendecir se suman, hoy el día, el Señor del Amparo y Santa Ángela de la Cruz. En ellos confían.
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