lunes, 28 de julio de 2008

 

Había expectación en la procesión de la perchelera Virgen del Carmen, pues se estrenaba la primera fase del nuevo trono. En madera sin tallar, el trono es de mayores dimensiones. Sobre el mismo, diversidad de opiniones, aunque la mayoría que pudimos contrastar veían un poco grande el mismo y coincidían en el extraño remate de los arbotantes. En lo que si hubo unanimidad es en la necesidad de eliminar los varales que junto a la peana sirve como anda de traslado durante toda la jornada.



 

El cortejo se integró por hermanos con cirios y distintas representaciones de hermandades y autoridades vinculadas con la Virgen del Carmen. Tras el trono, al igual que por la mañana, la banda de música de la Expiración.

 


 

A ritmo lento avanzaba la procesión. Gustó el exorno floral a base de rosas y nardos. En Stella Maris el trono no se giró aunque si hubo el tradicional acto en el templo carmelita.



 

En el puente de la Misericordia los fuegos artificiales, dignos de cualquier comienzo de feria, recibían a la Virgen. El único inconveniente fueron los restos de los fuegos de artificio que llevados por el viento se metían en los ojos de los que allí se congregaban. Sin duda una espectacular manera de anunciar que la Virgen volvía a su barrio.



 

Y quedaba para el final lo mejor. Calle Ancha, o lo que es lo mismo, la calle de la Virgen del Carmen. El trono aguantó marcha tras marcha que se sucedieron a lo largo de esta calle. Nada más entrar, una inmensa petalada recibió a la Virgen y no fue la única que se vio en esa calle. Los vivas y los aplausos salían de los devotos congregados delante del trono. Tampoco faltó la declamación de un perchelero a su Virgen. Y es que calle Ancha se transforma cuando pasa la Virgen del Carmen.



 

La Salve Marinera puso el punto final a una larga jornada que concluía en el mismo lugar donde dio comienzo, la iglesia del Carmen.




Publicado por nazarenodelaO @ 0:01  | Málaga
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