Hermanos mayores jóvenes los hubo: el mismo Juan Moya, Rafael Medina, Francisco Carrera, Joaquín Moeckel; Mateo González Gago, Pablo Bueno, Juan Carlos Heras y seguro que alguno más, pero la avalancha de los últimos meses dibuja un panorama que en estos tiempos que corren resulta alentador.
Hagamos recuento: en la Paz está Santiago Arenado; en la Cena, Eduardo García; en San Roque, Antonio Barrero; en la Estrella, Manuel Domínguez del Barco; en la Amargura, José Luis del Pueyo; en San Gonzalo, Bienvenido Puelles; en la Vera Cruz, Francisco Berjano; en el Museo va a estar en breve Javier Sobrino; en el Cerro, Adolfo López; en los Estudiantes (las canas engañan), Antonio Piñero; en la Candelaria, José María Cuadro; en la Sed, Francisco Javier Escudero; en el Baratillo, Ignacio Pérez Franco; en Los Panaderos, Emilio Santiago; en las Cigarreras, Antonio Perianez; en Pasión, Javier Criado se pasa un poco del límite pero su acceso «rejuvenece» bastante a su cofradía y a la Semana Santa. Sigo. En el Gran Poder se encuentra Enrique Esquivias; en el Calvario, José María Chico; en La Carretería, José María Sainz; en San Isidoro, Guillermo Mira; en Montserrat, Juan Coto; en el Santo Entierro, Luis Miguel Onieva, y en la Resurrección, Juan Muñoz Jigato.
Vemos que tanta gente joven reunida en un periodo concreto de la Semana Santa de los últimos tiempos es difícil de encontrar. Ellos, junto a la mayoría de los que ya están, elevan hasta lo alto ese nivel medio de los hermanos mayores que alguna vez se ha cuestionado. Estoy seguro que esta generación XXI dará para mucho.
ABC Sevilla