Uno.- Horas antes de que se produjera en el Consejo la votación de delegados que perdió Manuel Zamora y ganó Rafael Barea, Adolfo Arenas confesaba que no estaba demasiado preocupado del resultado del Sábado Santo porque este es un día que él quiere llevar él muy personalmente. En la Resurrección con Arenas y la nueva victoria de Jigato, están haciendo la ola. En todo caso Barea es perfectamente ubicable en el equipo ganador por su relación con Carlos Bourrelier, el nuevo vicepresidente ya que ambos son del Buen Fin. Por tanto el juancarlista José Luis Cantalapiedra pasa a ser el único verso suelto del Consejo.
Dos.- Adolfo Arenas no quiere designar al non nato delegado de la Madrugada sino consensuarlo con los hermanos mayores del día. Pretende poner el contador a cero y empezar desde el principio. ¿Nombres? Aparecerán varios sobre la mesa.
Tres.- La locura electoral de la semana ha sombreado un poco el conjunto de decisiones que tomó en Cabildo la hermandad de las Siete Palabras: la restauración del Crucificado y de la Virgen de la Cabeza por parte de Pedro Manzano (sí, solo restauración) y la implantación de la túnica única, la blanca de cola con el escapulario carmesí, para toda la cofradía. Antonio Sánchez Padilla estaba orgulloso de engrandecer aun más la que es la túnica más antigua de la Semana Santa.
Cuatro.- Quien lo pasó mal el superjueves fue José María Ruiz Romero en el Cachorro. Pese a la colocación de pantallas para ver el partido y la selecta nevería, el número de votantes necesarios, 625 estuvo justito justito para llegar al quórum previsto en las reglas. Finalmente fueron 628. Otra elección reñida de la semana fue la del Calvario en la que José Luis Chico le ganó al veterano Manuel Huelva por pocos votos 310 – 296.
Cinco.- Pero no solo de urnas vive el capillita. Si pueden, pásense por el Santo Ángel donde ayer se presentó la nueva ráfaga y la nueva capa de la Virgen del Carmen. El prior Juan Dobado ha diseñado de capa y también ha participado en el dibujo de la ráfaga junto a Sergio Cornejo. Otra peculiaridad de esta obra de orfebrería es que ha sido ejecutada conjuntamente por Juan Borrero y los Talleres de Villareal.
Seis.- Bueno, vale sí, lo digo, la centuria que se puede estrenar el año que viene es una no de romanos sino de “soldados del templo” que acompañaría al misterio del Puente del Cedrón que está tallando Navarro Arteaga para la Agrupación de Ciudad Jardín.
José Cretario
ABC Sevilla