domingo, 29 de junio de 2008

Primera. Una vez más las hermandades de Gloria son las que ponen al presidente del Consejo. Por si hubiera alguna duda, la mayoría de las de Penitencia enseñaron su perfil cuando el miércoles pasado dieron la espalda al candidato arenista al Sábado Santo Manuel Zamora, el que contaba con el mayor respaldo de este día, y eligieron al independiente Rafael Barea. Fue la prueba del nueve.

 

Segunda. Los 28 votos de Juan Carlos Heras que emigraron mayoritariamente a la candidatura de Joaquín de la Peña en la segunda votación (17 frente a 9 que recalaron en Arenas) son votos de Penitencia y en cierta medida votos conservadores, lo cual demuestra que Heras no era visto como candidato renovador sino como segunda marca de la opción interna.

 

Tercera. Los resultados ajustadísimos de la ronda final, 57 frente a 54, se traducen en un deseo mayoritario de que el Consejo cambie; pero este deseo está más sostenido por las Glorias que por las de Penitencia, grupo que optó por el voto conservador.

 

Cuarta. Las Glorias y las Vísperas se fueron en masa del lado de Adolfo Arenas, que ha sabido atraerlas con su campaña posibilista; «unas han votado con el estómago y las otras nos han engañado», se escuchó decir a un destacado miembro de la cúpula peñista.

 

Quinta. La retirada de Juan Carlos Heras no estuvo bien vista por una amplia mayoría de los asistentes que aunque en público aplaudió a rabiar el gesto, en privado afeaba la conducta de quien peor posición obtuvo. Ni la entendieron los arenistas (que la consideraban parte de un pacto secreto entre los dos candidatos internos, pacto que los actores niegan) ni los peñistas, a los que un escenario final con tres candidaturas y con un Heras desinflado probablemente le hubiera dado la victoria.

 

Sexta. No te puedes fiar de la promesa de voto. Adolfo Arenas fue el que más atinó en su previsión; Joaquín de la Peña y Juan Carlos Heras tenían unas expectativas equivalentes casi al doble de los votos obtenidos en la primera ronda.

 

Séptima. Prueba de que Adolfo Arenas era visto como el candidato del cambio fue que automáticamente el hermano mayor del Sol ya fijó para 2009 su incorporación a la carrera oficial y que Rosamar Prieto, la delegada de Fiestas, se puso loca de contenta.

 

Y octava. Pese a las impresiones de que la candidatura de Arenas se había desinflado en las últimas semanas está visto que quien da primero, da dos veces y gana. Aunque sea por penaltis.

 

José Cretario

 

ABC Sevilla


Publicado por nazarenodelaO @ 13:35  | Sevilla
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