Manuel Román Silva, presidente en funciones del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, recibió ayer la Medalla Conmemorativa de la Aceptación de Su Majestad el Rey del título de Hermano Mayor, la más alta condecoración de la Real institución y que viene a reconocer la «magnífica labor durante los últimos ocho años al frente de las Hermandades y Cofradías de Sevilla».
En un emotivo acto presidido por el cardenal arzobispo de Sevilla, monseñor Carlos Amigo Vallejo, y por Alfonso Guajardo-Fajardo, teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza, Manuel Román se congratuló de la presencia, entre otros, de la delegada de Fiestas Mayores del Ayuntamiento, Rosamar Prieto-Castro; el nuevo presidente del Consejo, Adolfo Arenas Castillo; los tres anteriores presidentes, José Sánchez Dubé, José Carlos Campos Camacho y Antonio Ríos, así como consejeros de sus juntas superiores y numerosos hermanos mayores, caso de los de la Macarena, Gran Poder, Carretería, Santa Genoveva, Cerro y San Esteban, así como el periodista, escritor y columnista de ABC Antonio Burgos.
Con su familia
Acompañado de su esposa, Mari Carmen, de sus hijos Manuel, Alvaro y Juan, así como de otros familiares y amigos, Manuel Román dio las gracias a todos por arroparle en aquel momento, señalando que se sentía «la punta de un iceberg de tantas y tantas personas que han trabajado conmigo. Aunque sea depositario de esta medalla, es también de los demás presidentes del Consejo; de los consejeros, de los hermanos mayores, de mis amigos y de mi familia, a la que tantas veces he privado de mi presencia pero que han sabido comprenderlo y apoyarme». Y también tuvo palabras de agradecimiento para monseñor Amigo, porque «no entiendo a quienes nos ven, a las Cofradías, como asociaciones culturales.
Por eso siempre he encontrado en nuestro Pastor el apoyo y el consejo, la palabra justa para cualquier situación. He sido un sevillano afortunado por poder servir a las Hermandades y a la Iglesia».
Por su parte, monseñor Amigo dijo que este reconocimiento a Manuel Román puede tener todos los adjetivos, pero sobre todo se sintió «orgulloso de tener tan buenos cristianos como él en mi diócesis».
Recordó el prelado que el Consejo, «que es una gran tentación», tiene «una acción subsidiaria de hacer aquello que no pueden hacer las Hermandades, y Manuel Román lo ha cumplido con creces».
ABC Sevilla