jueves, 26 de junio de 2008

Tal día como hoy, hace 425 años, un 26 de Junio de 1583 nació en Córdoba el que quizás es el más grande de todos los genios del barroco, Juan de Mesa y Velasco. Fue el alumno más aventajado de El Dios de la Madera, Juan Martínez Montañés.



 

Desgraciadamente, este genio del siglo XVII pasó durante muchos siglos casi en la total oscuridad, a la sombra de su maestro. Decimos desgraciadamente porque son muchos los que opinamos que se trata del mejor imaginero que ha dado el barroco español influenciando a todos los demás que vinieron posteriormente, e incluso superando al propio Montañés. La mayor parte de su obra fue atribuida a este último, llegando a crear un incomprensible desasosiego entre los cofrades cuando se descubría la paternidad verdadera de obras como Buena Muerte o Gran Poder de Sevilla que no dejan por ello de ser obras de extrema calidad artística.



 

Fue un hombre totalmente entregado a su trabajo, de hecho, murió debido a una enfermedad laboral, la tuberculosis, al estar respirando la madera con la que daba vida a obras tan maravillosas como la Virgen de las Angustias de Córdoba, su obra póstuma con la que murió tres días antes de acabarla completamente en 1667. Se sabe también que fue un hombre muy humilde y, tras esa genialidad innata, sencillo, al contrario que su maestro. Es por esto y su corta vida lo que provocó que durante tres siglos haya permanecido en el olvido.



 

De toda su producción destacamos sus míticos once crucificados:

 

Cristo de la Conversión del Buen Ladrón (Sevilla), entre 1619 y 1620

Cristo del Amor (Sevilla), 4 de junio 1620

Cristo de la Buena Muerte (Sevilla), 8 septiembre 1620

Crucificado de la Buena Muerte de la Basílica de la Almudena (Madrid), 1621

Cristo de la Misericordia del Convento de Santa Isabel (Sevilla), 1622

Cristo de la Agonía de Bergara (Guipúzcoa), 1622

Cristo de la Misericordia (Osuna), 1623-24

Cristo de la Vera Cruz de Cabezas de San Juan (Sevilla), 1624

Cristo de la Buena Muerte (Lima), 1626

Cristo Crucificado o la Penitenciaría (Lima), 1626

Crucificado encargado por el pintor Antonio Pérez (desaparecido),  1927



 

Trágicamente, como comentamos antes, murió muy joven víctima de su propio trabajo, trabajo con el que generaciones y generaciones se han maravillado y asombrado al contemplarlo, desde que naciese, durante 4 largos siglos. Muchos siglos en los que millones de personas han depositado su fe, su devoción y, en los que no son creyentes, su gran admiración.


 


Gracias por el legado que nos ha dejado, genio de la gubia.






Publicado por nazarenodelaO @ 2:40  | La Tribuna
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