Un cartel colocado en la puerta de la iglesia de San Pablo anuncia que el culto en su interior ha quedado suspendido, como informó ayer este periódico. Y de momento, su reanudación no tiene fecha alguna ni plazo previsto. El principal obstáculo para ello es alcanzar un acuerdo con la empresa que está ejecutando las obras en la finca anexa para poder acometer la reparación del interior del templo, algo en lo que el Obispado lleva más de tres años trabajando y que sigue sin resolverse. A ello se une la decisión tomada con carácter de urgencia por el rector del templo, Jesús García Cornejo, ante la entrada de palomas a través de ventanales rotos de la cúpula, que hacía imposible mantener el culto y que ha obligado a envolver en plástico las imágenes para protegerlas de la suciedad y defecaciones de estas aves.
Desde la Gerencia de Patrimonio se informaba ayer que siguen trabajando para lograr la reparación del interior del templo. Un tema que está en manos del servicio jurídico del Obispado, que lleva más de tres años buscando un acuerdo con la empresa que realiza las obras en la finca anexa a San Pablo, que pasaría porque esta sufragara la reparación del interior, que estaría a cargo de otra empresa contratada por el propio Obispado.
Estos trámites, según aseguran en Patrimonio, no tienen plazo previsto. Es más, reconocen que hace tiempo que se debía haber hecho la obra, que ya culminó una primera fase con la reparación de la fachada durante la pasada Cuaresma. Por tanto, cabría la posibilidad de que la propia iglesia de San Pablo reparara los desperfectos en la cúpula para reabrir al culto a la espera de esa rehabilitación interior.
En medio de esta situación se encuentra la cofradía de Ecce-Homo, que ha manifestado su "incertidumbre" ante el anuncio del cierre del templo. Su hermano mayor, José Luis Rodríguez, comentaba ayer que la intención de la hermandad es conocer el tiempo que puede durar la suspensión del culto en San Pablo "para tomar las determinaciones que sean oportunas". Entre estas medidas no se descarta el traslado de las imágenes de forma provisional a otra iglesia, aunque Rodríguez matiza que sería "un último recurso".
El cierre del templo implica que se trasladen a otro lugar algunas actividades previstas por la cofradía, que ahora confía en que San Pablo abra cuanto antes.
Diario de Cádiz