Una hermandad, un voto. Así, hasta cuarenta y nueve. Son los que esta noche decidirán el nombre del próximo presidente de la Agrupación de Cofradías, que sustituirá a Francisco Alcalde tras ocho años en el cargo. ¿Se apellidará Jurado o Villalba? En sus manos lo tienen las hermandades de penitencia y gloria cordobesas, en igualdad de condiciones pese a que cuentan con distintas inquietudes, necesidades, problemas y, sobre todo, número de hermanos a los que representan.
Según los últimos datos publicados por la Agrupación de Cofradías, en Córdoba existen 35.982 personas inscritas en las 49 hermandades agrupadas. De ellas, 37 hacen estación de penitencia (30.270 hermanos), y el resto son corporaciones de gloria (5.712).
La media de hermanos que compone una cofradía de penitencia en Córdoba es de 818, número muy superior a los que forman parte de una de gloria, con 476, si bien esta cantidad está «inflada» por las altas producidas en la hermandad de Nuestra Señora del Rocío, que es la corporación que más devotos de cuota aglutina en cualquier caso en la ciudad, con 2.700.
Se trata de un extremo que nada tiene que ver con la realidad del resto de las cofradías no penitenciales. Así, más allá del ejemplo de la filial rociera, el resto de las hermandades de gloria no sobrepasan los 500 hermanos y siete de las doce agrupadas -un 58 por ciento- no suben de los 300. Los casos más significativos son los de la cofradía de Araceli con 75 hermanos, y el Tránsito con 95. Por contra, todas las hermandades de penitencia pasan los citados 300 hermanos -a excepción de la Universitaria, con 85- y en un 54 por ciento de los casos superan los 700.
Grupo de poder
Para la elección esta noche del nuevo presidente de las cofradías deberá ponerse de acuerdo, como mínimo, la mitad más una de todas las agrupadas -es decir, 25-. Eso, en una primera vuelta, mientras que en una segunda votación, de ser necesaria, bastará con la mayoría absoluta de las que acudan a votar. Los estatutos de la Agrupación tratan por igual a grupos amplios de cofrades y a otros más reducidos, de manera que, por nombrar un ejemplo, cuentan lo mismo los 179 hermanos de El Rayo que los 1.212 del Rescatado.
Con la división de los electores de penitencia prácticamente asegurada, las glorias cobran fuerza a la hora de decidir quién será el presidente de una Agrupación cuyas principales funciones se circunscriben al ámbito de la Semana Santa, fuerza que, unida a su cada vez mayor número en la Agrupación, las hace un colectivo que adquiere relevancia en casos como el de esta noche y al que conviene no descuidar.
Agradecidas al presidente
Así, el apoyo de una amplia mayoría de las glorias a un candidato le facilitaría la victoria. Se trata de doce votos que suponen el 24,5 por ciento del total, aunque los cofrades de gloria sólo representen el 16 por ciento de los que hay en Córdoba. Las de penitencia suponen el 84 por ciento de los cofrades y sus votos constituyen el 75,5 por ciento. Pese a ello, los estatutos del máximo ente cofradiero son claros al respecto. Cada hermandad cuenta con un voto represente a las personas que represente, y la posibilidad de un sistema electoral en el que cada voto valga en función de los cofrades que estén emitiéndolo a través de su junta de gobierno nunca se ha planteado.
La posible incorporación de nuevas hermandades de gloria a la Agrupación aumentaría notablemente su fuerza -lo mismo ocurre con las de penitencia que aglutinen pocos cofrades-.
La representación social de las glorias no aumentaría en exceso y sí el poder en la Agrupación, a cuyo presidente saliente -que forma parte de una de las candidaturas- homenajearon hace meses en agradecimiento a la labor realizada en su beneficio.
ABC Córdoba