La suerte está echada. Ahora sí que no queda ningún indeciso. Hoy domingo, cada uno de los 118 electores (119 si contamos con el voto del presidente Román, que no sabemos si será blanco) tiene claro ya qué papeleta va a escoger para elegir mañana al nuevo presidente del Consejo. A pesar de que ese muestreo del que escribí la semana pasada sigue ofreciendo pistas fiables e interesantes, después de profundizar en estos días en ese llamemos «trabajo de campo», creo que es mejor no ponerle nombre a nada. Perdónenme si les defraudo, pero creo que en estas elecciones, como en la de los pregoneros de la Semana Santa, anticipar algo de lo que puede pasar puede crear situaciones perjudiciales innecesarias. Simplemente se puede confirmar que dos de los tres candidatos parecen tener una leve ventaja sobre el tercero en liza y que la clave va a estar en la confluencia o destino de los votos de este tercero en la más que probable segunda votación, en la que ya no haría falta una mayoría absoluta, y -atención- en el nivel de rechazo que presenta cada uno de los optantes. En San Gregorio está todo preparado y hasta se ha dispuesto un cuartel general para la prensa.
La semana de reflexión ha pasado relativamente tranquila, aunque comenzó con una buena dosis de alta tensión. No me refiero a la reunión que mantuvieron con Soria los candidatos y el presidente Román, que también tuvo algo de miga, sino por el intento de romper el pacto de caballeros de la Madrugada, acordado el pasado sábado en la Macarena para no presentar ningún nombre y dejar en manos del presidente que salga el nombramiento del coordinador de la jornada. Uno de los seis hermanos mayores se molestó por la publicación en la prensa de las distintas alternativas que se planteaban y durante algunas horas amenazó con romper el acuerdo y firmarle el aval a un candidato. De esa posibilidad también se habló en la reunión de Palacio, que se celebró cuando aún no se había cerrado el plazo de presentación de candidaturas. Pero, a las nueve de la noche la cosa ya se pudo relajar y tras el cierre del plazo de presentación, el ruido se quedó en eso, en ruido. Finalmente quedaron encarpetadas las solicitudes de los candidatos previstos: 46 nombres de los que saldrán los componentes del futuro Consejo. En las vísperas del día «D» y de la hora «H», cuando ya parece que la suerte está echada, permítanme una reflexión: salga quien salga, las cofradías, pese a todo, tienen la fortuna de elegir entre tres opciones de mucha calidad. Los candidatos han demostrado en estos meses lo que son, tres personas solventes que han hecho mucho por el mundo de las hermandades y que quieren hacer todavía más. Eso ya lo llevan ganado. Que Dios reparta suerte.
ABC Sevilla