sábado, 21 de junio de 2008

Que miedo me da cuando llega el momento de que una hermandad tenga que decidir acerca de dos o más opciones y más miedo aún cuando es algo importante lo que hay que decidir, porque la experiencia me demuestra que no siempre se elige lo mejor, más bien sale vencedora la opción que es defendida por el sector que más gente lleve a su alrededor.  Y ahí es donde surge mi preocupación, gente que vota lo que se le indica, lo que tienen que hacer, que papeleta introducir en la urna o que votar. Imágenes que nos recuerdan cosas que creíamos superadas pero que tristemente se ven en las hermandades en cuanto hay cabildo de elecciones con dos o más candidaturas o hay que tomar importantes decisiones que tomar.

 

Echando la vista atrás vemos como impecables proyectos de hermandades pierden en las urnas frente al continuismo que nada aporta y es triste pensar que se decide eso no porque los hermanos libremente y empleando el mejor de sus criterios así lo deciden, si no porque son llamados por los elementos de turno para que vayan simplemente a votarlos, sin necesidad siquiera de explicarlo lo que pasa o cual es su programa, ni al que busca el voto le interesa hacerlo ni el que va a votar le importa.

 

Es así de triste pero de las largas nóminas de hermanos a la mayoría les da igual lo que pase, como mucho protestarán cuando les afecte algo a ellos personalmente, pero nada más.

 

Y más triste aún resulta cuando la junta de gobierno de turno se las apaña para vender como único el proyecto que plantean. Informes, opiniones, todo dirigido en la misma línea. Porque casualmente otras opciones que se planteen serán más caras o sencillamente inviables a sus ojos y mentes, pues muchas veces no se hacen las cosas como deberían hacerse por el mero hecho de no enfrentarse a la realidad y reconocer algo tan sencillo como de primera hora cierto proyecto está mal hecho y que empezar de cero podría pasar por ser siquiera una buena opción, pero no, lo fácil es pasar a la historia como la junta que hizo tal o cual cosa, porque parece que si patrimonialmente no haces nada no existes.

 

Y si todo esto no les produce cierta repulsa, acabo con otro deleznable ejemplo que por desgracia encontramos en nuestras hermandades, se trata de ese personaje que se vende a la candidatura que haga falta a cambio de proporcionarle un número de votos por determinado puesto en la cofradía. Lo triste no es que haya personas así, que sin pudor busquen su único beneficio, lo que no me cabe en la cabeza es que haya candidatos que lo acepten. Para ganar no todo debe ser válido.

 

Por todo esto, cuando en alguna hermandad se decide algo importante, sólo cabe pedir que aparte de suerte impere la cordura y que los hermanos no se dejen llevar como esas manadas de animales que siguen al que encabeza el grupo y si este se despeña monte abajo los demás siguen su ejemplo sin plantearse nada.


Publicado por nazarenodelaO @ 17:29  | La Tribuna
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Publicado por getsemani_calvario
lunes, 23 de junio de 2008 | 14:26
Es algo que está a la orden del día en elecciones, aprobación de proyectos, etc. Existen muchas formas de manipulación algunas típicas como llamar a un gran número de amigos y familiares para que te apoyen y otras más graves como la extorsión o chantaje.