El próximo lunes por la noche, Adolfo Arenas, Joaquín de la Peña o Juan Carlos Heras, los tres candidatos a la presidencia del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, sustituirá a Manuel Román Silva en el cargo. Desde ese momento, el nuevo presidente y su junta de gobierno, tendrán por delante, en principio, cuatro años para llevar a cabo una de reformas y proyectos que deberán ser refrendados por la Asamblea General de hermanos mayores.
Los tres han manifestado durante esta particular campaña hacia la sede de la calle San Gregorio, que el Consejo tiene que dar una serie de pasos con vistas a su futuro. Pero, ¿cuáles son esos retos que tienen a partir de ahora?
Estatutos. Ha sido el principal caballo de batalla de los tres candidatos. Todos coinciden en que tienen que ser reformados y adaptados a la nueva realidad de las Hermandades y Cofradías. Sin embargo, esta circunstancia se presupone complicada. El último intento, a finales de los 90, quedó sólo en eso. No lo va a tener fácil este nuevo Consejo a pesar de que los estatutos actuales están desfasados y en ellos no se contemplan muchas cuestiones de las hermandades de este siglo XXI.
Convenio con el Ayuntamiento. Será otro de los pilares fundamentales, quizá el primero, que tendrá que abordar el nuevo presidente. El Ayuntamiento quiere negociar este convenio, que es muy beneficioso para las Hermandades, blandiendo el argumento de la ampliación de la Carrera Oficial, algo a lo que se ha opuesto hasta ahora la Asamblea de hermanos mayores. Será una negociación dura que dará mucho que hablar. Y ojo porque aquí hay en juego un dinero suculento, algo que sabe el propio Ayuntamiento.
Acción social conjunta. Podemos escribir que es una de las espinas que tienen clavada el Consejo de Cofradías y su junta superior. Salvo el proyecto «Fraternitas» -para lo que no ha habido casi voluntarios-, no se ha hecho nada en conjunto. Y se antoja como algo fundamental para el devenir de la institución. Es una de las asignaturas pendientes.
La Madrugada. La pasada Semana Santa se puso de manifiesto que esta jornada está cogida con alfileres y un «resbalón» hace que se origine un retraso interminable. Se ha ido capeando el temporal, pero hay que buscar una solución que deje satisfechos a todos.
Vísperas y Resurrección. Dos aspectos que también están en el aire. Las hermandades que procesionan el Viernes de Dolores y el Sábado de Pasión siguen sin contar en los estatutos aunque sean consideradas hermandades de penitencia como las demás que realizan estación a la Catedral. Pero la «laguna» es importante y quieren dejar de ser «las ovejas negras» del Consejo. Y en cuanto a la Resurrección, todo hace indicar que desde la corporación se va a seguir insistiendo en el cambio de día. Se aparcó en su momento, pero no se cerró completamente.
Nuevas cofradías. La estela del Carmen Doloroso y del Polígono de San Pablo quiere ser seguida por otras corporaciones de vísperas y entrar en la nómina de las que realizan estación de penitencia a la Catedral. En principio hay cabida para alguna más, caso del Sol. Pero no hay que olvidar, como escribíamos más arriba, las pretensiones de la Resurrección.
Son algunos de los retos que, una vez haya tomado posesión de su cargo, habrá de afrontar la junta superior en los próximos cuatro años. Lo importante de todo es que no se demore mucho en comenzar el trabajo. Cuatro años pasan en un santiamén.
ABC Sevilla