Queda poco para el día 21 de junio. Ese día, a las 12:00 horas, los hermanos de la Pontificia y Real Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza están convocados a Cabildo General Ordinario, en el que se sentarán las bases de una de las cuestiones más importantes que se plantean en la Archicofradía en los próximos años, y cuya relevancia será histórico: la construcción de un retablo para los Sagrados Titulares.
Un gran interrogante se cierne sobre los hermanos; ¿el Nazareno y la Esperanza juntos? O por el contrario, ¿separados? O como se ha venido planteando últimamente en el seno de la Archicofradia, ¿un titular encima del otro? La división es más que evidente, y es que sobre gustos no hay nada escrito. Antes de pensar en retablos, en detalles, en ideas, la Archicofradía debe decidirse en cuanto a la disposición de los Titulares, y es esta cuestión la que ha de aclararse el próximo 21. Y la principal división viene marcada generalmente por la devoción del hermano: el "verde" que quiere que la Esperanza presida en solitario la Basílica, dado su gran valor como icono devocional, y su más que demostrada popularidad, ambos aspectos evidentemente superiores a los de su Hijo, el Nazareno; y frente a este perfil, el "morao" que se niega a que el Nazareno ocupe un altar lateral, por tomarlo como un agravio comparativo, y una marginación de su Cristo en favor de la Virgen, que ocuparía en solitario el retablo del Altar Mayor. Y frente a ambas posturas se encuentran los que, devoción a un lado, quieren continuar viendo juntos a sus Titulares, porque así los han conocido, y así quieren que sigan siendo las cosas. Frente a esto, sobre la mesa aparecen dos diseños que sitúan a los Titulares juntos, pero separados: el Nazareno, en una posición superior, y la Esperanza, en una posición inferior y mas cercana al suelo.
Difícil dilema dada la división. A priori, y a tenor de múltiples y variados ejemplos, podría pensarse que lo más lógico sería que la Virgen de la Esperanza, como icono devocional en la Archicofradía por excelencia, y uno de los referentes devocionales de Málaga en general, presidiese la Basílica, y el Nazareno del Paso ocupase un altar lateral, que no debería interpretarse como "relegar" a la imagen, lo que sería una errónea interpretación; sencillamente ocuparía un emplazamiento igual de digno, e igual de importante, y se emplearían los mismos medios y esfuerzos para la edificación de un retablo digno de Él. Pero, además de ser lo lógico, ¿no sería acaso lo que podríamos definir como mejor?
La Virgen de la Esperanza, referente de devoción e imagen mariana de la ciudad por antonomasia, aparecería dispuesta en un gran retablo barroco, como ninguno se ha visto en Málaga, en el Altar Mayor. El Nazareno del Paso, dispuesto en un altar lateral, más cercano al pueblo, al devoto, invitando con su serenidad y la paz que irradia al diálogo con el fiel. Para los que quieren ver al Nazareno en el Altar Mayor, ¿no será mejor más cerca, más próximo? ¿No se potenciaría de este modo su valor devocional? Porque calidad no le falta, y si unimos su gran valor artístico, con una mayor cercanía, se haría de esta manera verdadero bien a la imagen, y no abogar por su disposición en un emplazamiento que desde los mentideros cofrades ya se hace referencia como "el gallinero", todo por la obsesión diría yo de que el Nazareno "ha de estar" en el Altar Mayor.
Basta de disputas. Basta de históricas a la vez que absurdas rivalidades. Basta de divisiones. Porque todos estos problemas derivan de eso, de divisiones y de absurdas confrontaciones entre "verdes" y "moraos". Mientras perviva ese sin sentido, no se alcanzará el acuerdo. ¿Imperará lo absurdo sobre lo lógico? ¿Permitirán los hermanos que esto propicie una decisión equivocada? ¿Cuánto tiempo más? Una vez impere la lógica, y la Virgen presida en el Altar Mayor y el Nazareno ocupe un igual de digno, e igual de valioso retablo en un lateral, cuando la Archicofradía pueda presumir de tener los dos mejores retablos de Málaga, cuando sea culminada la tarea de adecentar su Basílica por parte de la Archicofradía, como sólo su Nazareno y su Esperanza merecen, entonces empezará el verdadero objetivo, entonces la Archicofradía podrá aspirar a su verdadera meta: que el devoto de la Virgen mire al Nazareno y se invada de su grandeza y no pueda más que rezarle desde la cercanía, y que el devoto del Nazareno mire al Altar Mayor, y se sienta muchísimo más que orgulloso de que su Esperanza presida la Basílica, como referente devocional en Málaga que es, y como Virgen coronada canónicamente por los malagueños. Un buen modo de conmemorar este XX Aniversario de la Coronación Canónica de la Esperanza sería poner la primera piedra para un futuro mejor, un futuro de unidad; poner la primera piedra para dos retablos que en realidad sean uno, porque ni los moraos serán moraos, ni los verdes, verdes, sino que todos serán "verdimoraos".