domingo, 08 de junio de 2008

Tras el lamentable suceso ocurrido con el hermano mayor de la hermandad de los Dolores debemos de hacer ciertas reflexiones. En primer lugar, no se debe generalizar ya que el hecho es producido por una persona o grupo de personas, que ni decir tiene, no forman la totalidad de los cofrades. Dados los cientos de comentarios que la cuestión ha provocado debemos decir que las cofradías están formadas por humanos con sus defectos y virtudes, y hechos aislados como éste no deben manchar el trabajo y dedicación de numerosos cofrades anónimos. Conociendo a la persona implicada, no nos cabe duda de que el hecho solo es una simple broma de ´capillitas´ y que jamás se le ocurrió pensar la trascendencia que pudiera llegar a tener. Esto no quita que haya sido una desafortunada actuación, ya lo dice la vieja sentencia: "La mujer del césar además de serlo (honesta) tiene que parecerlo". Como miembro activo de una cofradía y más como representante de una de ellas, hay que medir y sobre todo pensar en lo que se hace. Un dirigente, y no solo en el ámbito cofrade, debe de ser punto de referencia, el hermano mayor debe de ser eso mismo, el que nos proteja, nos guíe y por supuesto nos dé ejemplo. Con esto, no es que queramos hacer leña del árbol caído, sino advertir a los cofrades que en este momento que nos ha tocado vivir, aquellos que manifestamos públicamente nuestra fe estamos mirados con lupa, cualquier acto fuera del compromiso cofrade y religioso se magnifica, así que debemos de dar ejemplo y hacer que el sentido y el valor de las cofradías no se desvirtúe y siempre quede libre de toda duda ante la sociedad. Solo así estaremos construyendo una sólida y auténtica casa de hermandad, a la cual quien lo desee pueda entrar y quien no, que siga en la puerta haciendo pintadas en contra, pero por favor no les demos motivos para que éstas sean con razón.

El Cirial

Diario Córdoba


Publicado por nazarenodelaO @ 13:16  | Córdoba
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