martes, 03 de junio de 2008

Los hermanos mayores de las cofradías cordobesas no son personajes públicos ni acostumbran a llenar los titulares a cuerpo demasiado grande. Menos aún son los que han sido protagonistas fuera de la ciudad.

 

La regla se rompe con Manuel Herreros Jurado. Cuando en noviembre de 2006 ganó las elecciones a hermano mayor de la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores por un margen de votos relativamente holgado, nadie podría imaginar que la polémica le iba a perseguir tanto ni que sus actos o palabras tendrían resonancia nacional. Ni él mismo.

 

Aquel día en que tomó por primera vez la vara que había llevado el recordado Don Fernando Fernández de Córdova y Martel, Manuel Herreros ya atesoraba una larga trayectoria en las cofradías. En 1985 fue el primer capataz de la cuadrilla de costaleros de la Virgen de los Dolores y durante años ejerció como secretario de su cofradía.

 

Al poco, su junta decidió no consentir las cuadrillas de costaleros mixtas entre hombres y mujeres, como había sucedido antes entre quienes llevaban a la Virgen de los Dolores. A María Jesús Castón y Elisa Márquez se les invitó a formar una cuadrilla femenina para llevar a la Virgen, pero se les prohibió ir bajo al paso al mismo tiempo que los hombres.

 

Si en un primer momento lo aceptaron, la polémica estalló en plena Cuaresma. Él aguantó el tipo, justificó su posición con la famosa frase de las «posturas y roces» que darían lugar a malentendidos, pero las críticas le llovieron desde todos los ámbitos, especialmente políticos, aunque muchas personas no conocieran demasiado de qué hablaban.

 

Tras las presiones del Obispado, la cofradía tuvo que readmitir a las costaleras aquel año, en que no pudieron salir por la lluvia. En noviembre, el cabildo general de hermanos respaldaba la postura de la junta. No así el Obispado, que emitió a los pocos días una normativa en que se daba vía libre a que las dos costaleras siguieran saliendo en atención a sus derechos adquiridos.

 

El que Manuel Herreros conociera este punto desde bastante tiempo antes y aún así se mantuviera la consulta a los hermanos estuvo a punto de costarle el puesto.

 

Se estaba gestando ya el culebrón sobre los horarios del Viernes Santo, del que salió victorioso. A pesar de las reticencias y presiones del Santo Sepulcro, la Soledad y el Descendimiento, la hermandad de los Dolores hizo estación en la Catedral y no dejó minuto alguno de retraso para las otras cuatro, que la tenían que seguir en este camino.

 

Tras este Viernes Santo memorable, la tormenta cofradiera contra Manuel Herreros regresa con tanta fuerza que amenaza con hundir el barco.

 

Luis Miranda

 

ABC Córdoba


Publicado por nazarenodelaO @ 17:20  | Córdoba
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