viernes, 16 de mayo de 2008

La capital volvió anoche a oler a marisma para recibir a los centenares de peregrinos que regresaron del Rocío. Cansados, pero contentos, los rocieros volvieron a congregar a su alrededor a un público deseoso de darles la bienvenida y de compartir con los romeros los últimos momentos de un Rocío que se ha caracterizado por el tiempo inestable y, según las estadísticas y los datos facilitados por los responsables del Plan Romero, por una menor afluencia de público, que algunos cifran en hasta un diez por ciento.

 

Dicen los entendidos que el camino de vuelta es mucho más entrañable y bonito que el de ida. Lo achacan a que los peregrinos ya han visto a la Blanca Paloma y traen todavía fresco en sus miradas y en sus corazones las emociones y bellas estampas que han vivido en la aldea de Almonte.

 

De lo que no cabe duda es de que, después de una semana por las arenas, ni al Cerro del Águila, ni a Triana, ni a Sevilla, le faltaron ayer incondicionales a la hora de regresar a sus templos. Rocieros de pro que no contentos con haber hecho el camino con otras hermandades, se volvieron ayer a congregar en torno a un Simpecado para rezar las últimas oraciones, para entonar las últimas plegarias o, simplemente, para echar la tarde en torno a las carretas tomando una cerveza y disfrutando del ambiente rociero.

 

Desde primeras horas de la tarde, en Sevilla se escuchaban cohetes. No en vano, algunas hermandades sestearon a las mismas puertas de la capital para así poder entrar en la ciudad a la caída de la tarde.

 

También fueron numerosas las personas que se fueron incorporando a las hermandades a medida que éstas se acercaban a Sevilla para hacer la entrada con los romeros que sí venían andando desde la aldea del Rocío.

 

Aunque no le faltaron devotos ni curiosos ni al Cerro ni al Salvador, donde más público se congregó fue en Triana cuyas calles volvieron a convertirse por unas horas en prolongación de la aldea que ahora parece tan lejana y que, sin embargo, está tan cercana en el tiempo y en el recuerdo.

 

Pero no todo fue bucólico en la noche de ayer. La vuelta de las carretas, al igual que la salida de las hermandades, volvió a obligar a modificar el ya de por sí complicado tráfico de Sevilla.

 

Si las salidas coinciden con días laborables, cuando el centro está en plena efervescencia y la circulación es muy densa en las grandes avenidas, el regreso se produce al, para muchos, final de la jornada laboral.

 

En ambos casos, los conductores, amantes o no del Rocío, tuvieron la oportunidad de convivir con los romeros, los cohetes y los bueyes.

 

ABC Sevilla


Publicado por nazarenodelaO @ 13:20  | Sevilla
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios