Villanueva de Córdoba celebró ayer uno de los días más esperado por parte de los habitantes del municipio: el regreso de su Patrona, la Virgen de Luna, que después de cuatro meses en Pozoblanco, regresó el domingo pasado a su ermita.
El Lunes de Pentecostés se convirtió, así, en un día de fiesta, en la que todos los jarotes participaron, como cada año, en señal de su devoción.
Los rituales empezaron a las ocho de la mañana, con la celebración de la misa de Romeros, en la parroquia de San Miguel. Finalizada la misa, el carro de la Hermandad, acompañado por cofrades y fieles, se dirigió hacia el Santuario de la Jara para ir a coger a la Virgen.
Los devotos recorrieron a pie los ocho kilómetros que separan el municipio de la ermita, manifestando su alegría y emoción, en un camino interrumpido sólo por la tradicional parada en la ultima Cruz, en el Pozo La Legua, donde pudieron retomar las fuerzas degustando «tostaos» y licores típicos.
Al mediodía, los cofrades, acompañados por todo el público, llevaron a la Virgen en procesión alrededor del Santuario, desplegando la Bandera de la Hermandad, y se celebró la Eucaristía. A continuación, tuvo lugar el tradicional convite el casa-hospedería, mientras que los miles de romeros, reunidos con familiares y amigos, pudieron almorzar en el paraje de la Jara.
A las cinco de la tarde, la Virgen, a hombros de los hermanos, empezó su camino de regreso al municipio. Allí, fue recibida por una multitud de vecinos, entre los que estaban los alumnos del Colegio Virgen de Luna, que la obsequiaron con una ofrenda floral, y el Patrón, San Miguel, que la acompañó hasta la Iglesia Mayor, donde tuvo lugar un espectáculo de fuegos artificiales.
A la nueve de la noche, la Virgen fue recibida oficialmente por las autoridades y trasladada a la Iglesia de San Miguel, donde permanecerá durante casi cinco meses, hasta octubre, cuando será devuelta a su santuario.
Los actos de celebración empezaron ya el pasado viernes, con el inicio de la «feria chica» del municipio.
El sábado, la Banda Municipal ofreció un concierto en la Plaza del Regajito, mientras que el domingo, en el recinto ferial, tuvo lugar el Paseo de Caballos y Carruajes.
A las once de la noche, en el Santuario de la Jara, se celebró el Rosario de las Antorchas y se cantó la Salve.
ABC Córdoba