Es la imagen de este Rocío. Casas a medio gas. Sin el ruido a bulla que emanaba de su interior en años anteriores. Todo a la mitad. En las casas y en los bolsillos. La crisis (o recesión) económica también ha peregrinado a la aldea almonteña. Y se nota. El frío también ha contribuido a que el número de visitantes sea menor que otro años. Hubo gente. Pero en los puntos estratégicos -salida de hermandades, presentación de las filiales o misa de Pentecostés- y a horas muy concretas. De noche, cuando el frío arreciaba, había calles por las que sólo transitaba un goteo de personas.
Son las estampas de este Rocío 2008 que ayer vivió su segunda jornada oficial. El Domingo de Pentecostés se inició con la celebración del pontifical en la explanada del monumento de la coronación de la Virgen. A las diez de la mañana comenzaba la eucaristía oficiada por el obispo de Huelva, José Vilaplana, y concelebrada por los capellanes de las hermandades filiales. El clásico bosque de simpecados servía de fondo para la misa en la que el sol no azotó como años anteriores debido a las frescas temperaturas que se han registrado durante todo el fin de semana. Un clima que no ha estado exento de algún chaparrón aislado (no por tópico menos usual en esta romería).
Durante su celebración se recordó el encuentro de jóvenes de las diócesis andaluzas que tendrá lugar del 16 al 20 de julio en la aldea almonteña. En esta cita se seguirá desde el Rocío el viaje de Su Santidad Benedicto XVI a Sidney para asistir la Jornada Mundial de la Juventud. Este encuentro ha sido acogido con gran expectación por la Hermandad Matriz de cara a una posible visita papal para 2010.
Ya por la tarde tuvo lugar en el santuario la misa de tamborileros, carreteros y coheteros. A las doce de la noche comenzó el rosario con todas las hermandades filiales. El prólogo de espera para que la Blanca Paloma devuelva hoy la visita a todos los rocieros.
Diario de Sevilla