La iglesia de San Cayetano era un hervidero de niños y niñas escrupulosamente peinados. Ni la lluvia pudo turbar la ilusión de los más de 60 niños vestidos de primera comunión que se congregaron a poco más de las seis de la tarde en el templo. Sobre todos ellos emergía con gran majestad imperial el protagonista de la jornada infantil, el Milagroso Niño Jesús de Praga sobre su paso exornado con antirrino, astromelias y margaritas de distintos colores.
Tras suspender la esperada salida, la banda de cornetas y tambores de Jesús Caído ofreció un miniconcierto en el altar mayor de la iglesia conventual. Al término, el provincial de los carmelitas, Francisco Jaén, ofició la santa misa que estuvo amenizada por el coro de alumnos de 1º y 2º. Juan José Cas, hermano mayor de la archicofradía del Carmen, indicó "que a pesar de no haberse celebrado la procesión, los niños, junto a sus padres, se han quedado para escuchar la misa".
La particular devoción al Niño Jesús de Praga comenzó a principios del siglo XVII. La princesa Polyxenia de Lobkowitz recibió, como regalo de su madre en su matrimonio, una hermosa escultura del Santo Niño procedente de España. La estatua era de cera, de 48 centímetros. En ella, el Niño Jesús está de pie, con la mano derecha levantada en actitud de bendecir, mientras con la izquierda sostiene un globo dorado que representa la Tierra.
Finalmente, y con la alegría propia que desprenden los niños, San Cayetano se llenó de la algarabía e ilusión de los chiquillos que acaban de recibir su primera comunión. La cofradía guardará las ganas para el mes de julio, cuando la Reina del Carmelo salga a sembrar de devoción las calles de Córdoba.
Diario Córdoba