viernes, 09 de mayo de 2008

Marismillas, cenáculo natural, fue gloria bendita en la necesidad de templo de los rocieros. Nada nuevo, desdeluego, salvo el espíritu de las gentes, que, tras una noche que proporcionó descanso pese a la llegada nocturna al paraje y un par de percances sin mayor consideración, respiraban el aire recién nacido de una jornada que amaneció en Doña na con el cielo cubierto, un par de gotas de lluvia y la palabra que, en la Misa, llevó al obispo a apuntar con exigencia y balsámico acento romero.


Dijo monseñor Juan del Río que: “Rocío es un misterio de amor”. Y el abrazo fraterno entre los rocieros portuenses y jerezanos, los únicos que ayer quedaban en este primerizo paraje doñanero, era signo visible de este hacer. Cabeceaban los mulos ajenos a los acontecimientos trascendentes y aún charlaban, durante la Eucaristía, un par de rocieros a mi lado sobre estrategias romeras para resolver problemas domésticos en el Rocío. La altura del Sacramento y lo mundano de las necesidades del camino, no en balde se levantaba el primer campamento de este año, no faltaron de la mano en Marismillas.

Primer Comunión en Doñana

Concelebraban con el prelado los sacerdotes Martín Alexis González Gaspar, el dominico y director espiritual de la Hermandad de Jerez; Carlos López Segovia, párroco de la Virgen del Carmen y San Marcos de El Puerto de Santa María, y Manuel Gómez-Tavira, secretario del obispo. El resto de los rocieros tenían unción y el cante alegría. La Eucaristía ofrecía al Cristo en quien dijo del río habría que vivirse esta nueva Romería. Hubo interpelación a la búsqueda de la verdad del Rocío y hasta una celebración de Primera Comunión, la de la niña portuense Jara del Rocío García.

Era momento para que la Eucaristía lo presidiera todo y también de observar que otra niña, esta jerezana, vive el Rocío con sus padres, Alberto y Chelo, a los que pidió, en lugar de Eurodisney, optaran por el Camino del Rocío para agasajarla por su Primera Comunión. Y Marta, una cría morena y salada, se mostraba encantada de la respuesta de sus progenitores. Cosas del Rocío. Y como las dos gotas de lluvia quedaron sólo en eso y el tiempo se mantuvo, con cielo cubierto y una migita de aire agradable, la fiesta de las niñas, dos gotas de rocío en medio de la jubilosa Romería pudo celebrarse con bien.

Caminos de arenas

Si acaso las arenas, las dichosas arenas, aquellas que aguardaban más allá de Marismillas, compusieron el mayor problema de un día agradable de suyo. Misa, copas, Ángelus y marcha había dicho adiós al paraje cuando la carreta de plata comenzaba a empañarse de polvo, una vez había dejado a su derecha el palacio que da nombre al sitio, con las arenas de cada año en el paradisíaco lugar que dio verdes dorsel de pino a la celebración litúrgica. Y los bancos arenosos hacia el Carrisal sólo servirían con todo, para abrir las ganas de comer y gozar de un sesteo prodigioso en el lugar habitual a pocos metros de la Cuesta de la Leche.

Con la llegada al Cerro del Trigo y la pernocta en la casa del guarda, la jerezana Carbonera, el día concluía cuajado de dedicación y disfrute por parte de los romeros. Mañana, por hoy, será otro día. Y el viernes, hoy viernes, volverá a proporcionar alegría, esa que, como diría don Juan a la calusra de la Misa de Marismillas, “es un don del Espíritu”. Los romeros jerezanos van sobrados de ella, de la alegría. Y también de otros dones puestos a disposición tantos un año más, se han querido echar al Camino. Al cierre de esta crónica aún queda más de la mitad de la vía pecuaria que nos lleva hacia la Virgen del Rocío.

 

Jerez Información


Publicado por nazarenodelaO @ 17:08  | Jerez
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