lunes, 05 de mayo de 2008

Como cada primer domingo de mayo, además del Día de la Madre, la vida de la ciudad está marcada por la tradicional Romería de Linares. El punto de partida fue, como mandan los cánones, la avenida de República Argentina, que desde bien temprano dio cobijo al enorme colorido que desplegaron las 17 carrozas pertenecientes a una serie de peñas cordobesas que ya participaron en la Romería de Santo Domingo y en la Batalla de las Flores. Desde las seis de la mañana, los romeros anunciaron a la ciudadanía que el día ya despuntaba con unos cohetes y que había llegado el momento de hacer el caminito de Linares.

 

A las 8.00 de la mañana comenzó el recorrido, partiendo de la Catedral para dirigirse a República Argentina donde se llevó a cabo la visión del jurado con el fin de valorar las carrozas y asignar los premios. Pero no sólo las carrozas tradicionales fueron las protagonistas del evento, ya que otros intrépidos devotos llevaron la imaginación como estandarte e hicieron unas carrozas adaptándolas a sus posibilidades. Algún fiel colocó varios pañuelos de gitana a su coche particular y se lanzó a la aventura de recorrer los kilómetros que separan el centro de la ciudad del Santuario de Linares. Los caballistas y los fieles que iban a pie también se hicieron notar, de manera que aumentó en número conforme la mañana avanzaba.

 

Cuando comenzó el trayecto, todas las personas que formaban parte de la comitiva -la mayoría de ellas mujeres ataviadas con sus trajes de flamenca y algún hombre vestido de corto- cantaron canciones típicas como la de «Soy cordobés» la de la «La Romería de Linares», aunque algún grupo también se decantó por entonar algún tema más moderno.

 

Tras más de tres horas de itinerario, el cortejo llegó al santuario, donde el prelado de Su Santidad Miguel Castillejo ofició una misa. Cuando acabo el acto religioso, los fieles prepararon los clásicos peroles.

 

La novedad más importante de este año fue el nuevo trayecto para la romería. El recorrido sufrió un cambio debido a las obras que se están llevando a cabo en la zona del Realejo, por lo que esta fiesta se quedó sin su tradicional paseo por las calles estrechas del casco histórico.

 

Debido a este hecho, los romeros tuvieron que tomar otro camino alternativo, bordeando el centro de la capital para acceder a la carretera N-432 que llevó a los fieles hacia su destino.

 

Otra novedad fue que Nuestra Señora la Purísima Concepción de Linares, la devoción mariana más antigua de la capital cordobesa, llegó por primera vez a su onomástica con la certeza de que el Obispado ha aceptado su coronación canónica en 2011.

 

ABC Córdoba


Publicado por nazarenodelaO @ 17:23  | Córdoba
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