
A las 11.30 de la mañana se abrían las puertas de la Basílica del Gran Poder para que saliese la cruz de guía y abriese paso al cortejo formado tanto por hermanos y hermanas de la Hermandad que con cirio iban a iluminar al Señor del Gran Poder y a su Madre del Mayor Dolor y Traspaso en su traslado hacia el Convento de Santa Rosalía –recordar que se prevé que los titulares permanezcan en el Convento durante unos seis meses, tiempo estimado para la terminación de las obras en la Basílica-.

El recorrido acordado para este traslado se alargó más de lo previsto a priori, lógicamente la Junta de Gobierno decidió dar un rodeo por la Plaza de San Lorenzo, Conde de Barajas, Jesús del Gran Poder, Las Cortes, Plaza de la Gavidia y Cardenal Spínola. Decimos lógicamente ya que la cantidad de fieles, devotos y cofrades en general que iban a ver este traslado más que extraordinario no iban a tener cabida si el recorrido hubiese buscado directamente la calle Cardenal Spínola.

Otro de los detalles lo ponía la presencia de mujeres con cirio en el cortejo, señoras –puesto que el cortejo en su mayoría se componía de los hermanos y hermanas más antiguos de la Hermandad- que nunca han disfrutado del poder guiar en su camino al Señor de Sevilla. Las mujeres también tuvieron presencia a la hora de portar a las sagradas imágenes en las andas, ya que estas tenían su presencia en cada relevo preparado por la Hermandad.

El cortejo estaba formado por la Cruz de Guía, hermanos con cirios, Estandarte de la Hermandad, presidencia, acólitos, andas del Señor, Cruz Parroquial, hermanos con cirios, Libro de Reglas, presidencia, acólitos y andas de la Virgen.

El Señor lucía la habitual túnica morada lisa después de que en la pasada Madrugá el Señor llevase la túnica de los Cardos. Bellas estampas las que se vivieron esta mañana cuando al Señor le daba una luz que Él no conocía sobre sí, la luz del medio día, la luz de Sevilla, la luz que Él ve nacer cada Viernes Santo pero que en este caso ha podido sentir en toda su plenitud. El exorno floral de las andas se componía de un friso de claveles color rojo alrededor de las andas.

Nuestra Señora del Mayor Dolor y Traspaso lucía el manto celeste de camarín de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena. El exorno floral estaba compuesto por claveles blancos bordeando las andas.

Alrededor de la una y media de la tarde hacían su entrada los Sagrados Titulares en el Convento de Santa Rosalía, donde las hermanas Capuchinas acogerán al Señor de Sevilla como si estuviese en su propia casa. Asimismo, los cultos y compromisos de la Hermandad seguirán celebrándose sin problema alguno y con la misma continuidad que la habitual.
Texto y fotos: Fco. Javier Baños








