Antonio Eslava Rubio nació en Carmona el 16 de mayo de 1909 en la calle Pedro I, junto a la iglesia de San Felipe, donde recibió el bautismo. Su madre, Antonia Eslava Rubio, fue un referente en su vida personal y artística, hasta el punto de que llegó a tomarla como modelo de algunas de sus Dolorosas, y fue precisamente su muerte, en 1975, la que determinó que el imaginero abandonara Sevilla y se instalara en San Juan de Aznalfarache.
Su formación parte, como la de otros artistas de su época, de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Sevilla, donde tuvo como profesores a Manuel Echegoyán, José Lafita y José Luis Vasallo. En 1943 abrió obrador propio en la plaza de Menjíbar y cuatro años más tarde entró en el taller de Castillo Lastrucci, donde permaneció nueve años. A partir de entonces, en 1956, se instaló en solitario en un corral de San Juan de la Palma y creó un estilo personal en el que mezclaba rasgos de los maestros del Barroco sevillano con los del murciano Francisco Salzillo, sobre todo en sus Dolorosas, muchas de ellas inspiradas en la Macarena.
ABC Sevilla