domingo, 30 de marzo de 2008

Cada año ocurre igual. No hay semana de Pascua en la que el tema de conversación fundamental de la gente de las cofradías no tenga que ver con el misterio de las Tres Caídas, la Macarena o el Gran Poder. Y este año con más razón porque cada una de las tres grandes han presentado alguna novedad para alimentar el debate. Del primero de ellos, de las Tres Caídas supongo que lo imaginan: la marcha atrás del paso que se sacó de Sierpes para devolverlo a la Campana porque el fiscal del paso, Manuel Yedro quiso darle un homenaje a la imagen en el año del 400 aniversario de su primitiva cofradía. De la Macarena se sigue hablando por lo que muchos consideran el escaso movimiento y la excesiva sobriedad del palio cuando va andando y del Gran Poder el debate de este año no ha tenido que ver con el racheo del paso sino con la túnica bordada. En una Semana Santa cada vez más globalizada, en la que las hermandades se imitan las unas a las otras, hay quien pretende que las cofradías respondan a un mismo patrón. Y eso va en contra de la diversidad, que es lo mismo que decir que va contra el estilo de nuestra Semana Santa. Vale que pudiera ser algo excesivo el paso atrás del misterio de Triana, vale que también pueda considerarse como otro exceso el escaso movimiento del palio de la Macarena en algunos lugares, pero tanto lo uno como lo otro tiene que ver con la personalidad de cada una de estas dos cofradías capitales de nuestra Semana Santa. Ni el Cristo de las Tres Caídas ha ido nunca como el Herodes, ni la Macarena se ha movido de balcón a balcón. Hemos visto esta Semana Santa palios de cofradías populares inmóviles, atornillados, estáticos; hasta el de la Virgen de las Tristezas, el de la Concepción del Silencio o el del Mayor Dolor y Traspaso, los tres sin música, se han movido mejor que aquellos a los que me refiero. Se han visto misterios de silencio como el de la Mortaja revirar tan lento como si fuera el Sentencia. Se han visto exornos florales, sobre todo los compuestos por rosas, calcados los unos de los otros, y se han visto entradas en las que han sonado las mismas marchas con la intención de provocar un momento emotivo similar. Cada hermandad ha ido forjando su personalidad a lo largo de los años. Fueron sus cofrades los que han ido modelando poco a poco ese estilo hasta encontrar una manera de ser y de estar propia distinta a la de los demás. No nos carguemos esa diversidad pensando que los pasos y las cofradías -todas- deben ir de la misma manera. Cada uno tiene lo suyo y en ese carácter propio está uno de los secretos de la grandeza de esta Semana Santa en la que hay que frenar esa deriva a la peligrosa globalización.

 

ABC Sevilla


Publicado por nazarenodelaO @ 13:35  | Sevilla
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios