Lo habrán notado. Llegan estas fechas y todo huele a incienso. Hasta la tele. Se pone piadosa. No sólo por los desfiles procesionales que inundan las cadenas, sino también por el cine que programan. En Navidad toca '¡Qué bello es vivir!' (1946) y estos días nunca falta 'Ben Hur' (1959) y otros grandes títulos del 'peplum' religioso. Será que uno ha crecido con ellas, pero es difícil imaginar estos días de santidad sin los filmes de romanos. No obstante, las cadenas también podrían renovar el catálogo de títulos, ya que la Semana Santa ha protagonizado numerosas producciones que casi podrían agruparse en un subgénero cinematográfico. En el caso de Málaga, sus tronos y nazarenos han desfilado a 24 imágenes por segundo en tramas amorosas, quijotescas, militares e incluso para el cine de bandoleros. Este último es el caso más paradigmático y conocido con el clásico 'Amanecer en puerta oscura' (1957), una versión algo libre de la liberación del preso por parte de Jesús El Rico que se puso a las órdenes del cineasta José María Forqué.
La cinta narraba la historia de unos mineros que ajusticiaban a sus jefes y se escapaban de las canteras de Huelva y se unían a un fugitivo que había asesinado a su mujer por celos –un personaje difícil de entender hoy día–. El cine de bandoleros se unía a otro de los géneros de la época, el religioso, con la presencia de El Rico en el elenco. Para ese papel no hizo falta cásting. Los guionistas Natividad Zaro y Alfonso Sastre buscaban un final impactante para el filme y lo encontraron en casa, en las oficinas de la productora madrileña Atenea Films, cuyo gerente Paco Madrid -hijo del torero malagueño del mismo nombre-, propuso utilizar la tradición de la liberación del preso en el argumento del filme.
La idea entusiasmó, aunque para ello tenían que convencer a la cofradía para que montara la procesión expresamente para la película. Natividad Zaro fue la encargada de llevar las gestiones. Llegó incluso a dar una conferencia para explicar el uso del Cristo en las imágenes. La filmación había creado mucha expectación, pero la ficción es ficción y la escena protagonizada por El Rico se basaba en una leyenda: la mano de la imagen, movida por los portadores de trono, era la que liberaba uno de los tres presos subidos al patíbulo de la Aduana. Una versión libre de la realidad, cuyo uso en pantalla tenía, eso sí, una incuestionable fuerza dramática.
Aunque lo parecía, 'Amanecer en Puerta Oscura' no respondió al esquema de cine de trabuco y Biblia. Forqué logró colar en el argumento aspectos muy discutibles en aquel tiempo de censura, como la rebelión 'sindical' de los mineros o el ajusticiamiento del cacique -léase dictador-. Aquella crítica encubierta tras un formato de cine 'oficial' no pasó inadvertida en la Berlinale, donde la cinta recibió el Oso de Plata.
Pero tras esta popular película hay otras muchas cintas que han retratado los toques de campana. En la videoteca de nuestra Semana Santa es también imprescindible 'El deseo y el amor' ('Le decir et l'amour', 1951), una coproducción hispanofrancesa que desde el Miércoles Santo revolucionó con sus cámaras la semana de pasión de hace más de medio siglo. Utilizaron numerosos extras que cobraron «seis duritos por noche» –treinta pesetas, 0'18 céntimos de euro al cambio de hoy–, mientras que las mantillas se cotizaban a «diez duritos» –50 pesetas, 0,30 céntimos de euro–. La cinta, que dirigió el galo Henri Decoin, era un dramón amoroso que supuso uno de los primeros papeles protagonistas de Carmen Sevilla, que en una escena cantaba una saeta a una Virgen, al parecer la Paloma. El equipo del filme permaneció dos meses rodando en Málaga, pero aquella cinta acabó formando parte de la lista de producciones malditas enterradas por el tiempo. Su rescate hoy día permitiría (re)descubrir un interesante documento historicocostumbrista de la Málaga de los 50.
A la lista de producciones malditas también se puede unir la inacabada película de Orson Welles 'Don Quijote' (1992), que en la escena de una procesión incluye imágenes de las cofradías malagueñas de Jesús El Rico, Puente de Cedrón, Mena, Santo Traslado, Piedad y Sepulcro. Un gran catálogo que en realidad no hay que achacar a Welles, sino a su ayudante, Jesús Franco, que fue el encargado de montar la película a principios de los 90 con el material que había rodado décadas antes el cineasta norteamericano. A las imágenes originales, Franco añadió otras imágenes externas como las de la Semana Santa malagueña procedentes de noticiarios de los sesenta.
Los seguidores del Cristo de la Buena Muerte también lo pueden encontrar en las imágenes de 'Novios de la muerte' (1975), mientras que en la coproducción europea 'Astucias de mujer' ('A Business Affair', 1994) se puede ver a Christopher Walken persiguiendo a Carole Bouquet entre los tronos de la Semana Santa rondeña. Aunque si lo que se busca es el punto crítico, la referencia es 'Por la gracia de Dios' (1978), el documental de Carlos Taillefer que ponía sobre la mesa algunas contradicciones semanasanteras que aún se conservan.
Diario Sur