El próximo jueves se cumplen 450 años de la cesión de una capilla en la iglesia del convento de San Agustín a la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, pues el otorgamiento de la correspondiente escritura está fechado el 13 de marzo de 1558. Con el fin de conmemorar el acontecimiento los miembros de la hermandad han organizado diversos actos que se van a desarrollar durante este presente año.
Uno de los personajes más influyentes en la dilatada trayectoria histórica de esta hermandad penitencial es el agustino cordobés fray Pedro de Góngora Angulo, quien nace en el seno de una familia de la aristocracia local y alcanza un reconocido prestigio en el campo de la oratoria sagrada en el primer tercio del siglo XVII. El mencionado fraile realiza el encargo del magnífico grupo escultórico de las Angustias, debido a que conoce perfectamente los círculos artísticos de la capital hispalense y la valía del imaginero Juan de Mesa Velasco.
Fray Pedro de Góngora va a ser elegido en diciembre de 1609 prior de la comunidad agustiniana del barrio de Santa Marina y el mandato se extiende hasta el 3 de junio de 1612. En abril de 1617 vuelve a ser designado para el mismo oficio que desempeñará hasta el 2 de mayo de 1620. Entre las realizaciones importantes de este segundo período cabe mencionar las obras de remodelación del coro y de la iglesia, cuyo proceso de restauración se lleva a cabo actualmente y hemos tenido ocasión de admirar con motivo de la reciente y espléndida exposición dedicada a la orfebrería barroca.
El célebre agustino, al cesar como prior, pasa a ocupar el cargo de provincial y durante el trienio de mandato continúa apoyando las obras emprendidas en el convento de su ciudad natal. Gobierna de nuevo la comunidad de Córdoba en la década de los años treinta, estando ejerciendo las funciones de superior en la primavera de 1634, y fallece en abril de 1638.
Fray Pedro de Góngora protagoniza situaciones tensas en la ciudad de la Mezquita. Una de ellas está originada por un sermón predicado en el templo catedralicio a finales de mayo de 1609 que provoca la ira de los prebendados y la decisión de vetar su presencia en el púlpito. Sin embargo, la más conflictiva obedece a su activa participación en el duro enfrentamiento de las órdenes religiosas con el obispo Cristóbal de Lobera y Torres, adoptándose por la mayoría de los regulares fuertes medidas de presión como la negativa a predicar en la cuaresma de 1628 en el conjunto de la diócesis.
La cofradía penitencial de Nuestra Señora de las Angustias conoce una fase de vitalidad en los años veinte del siglo XVII, coincidiendo en gran parte con el primer mandato del eficaz hermano mayor Francisco García de Paredes. Entre las iniciativas puestas en marcha ocupa un lugar destacado la sustitución de la primitiva imagen titular por el grupo escultórico de Juan de Mesa Velasco.
Como hemos indicado, el encargo de la obra al escultor cordobés se hace a través de fray Pedro de Góngora Angulo, a juzgar por el testimonio documental recogido en el largo pleito entablado por la hermandad sobre la propiedad de las imágenes contra la pretensión de la comunidad agustiniana. También lo refrenda el testamento del genial imaginero, otorgado en Sevilla el 26 de noviembre de 1627:
«Yten declaro que estoy obligado de hazer una ymagen de Nuestra Señora de la Soledad o Angustias de la ciudad de Córdoba para el padre maestro fray Pedro de Góngora, conventual en el convento de sant Agustín de la dicha ciudad, la qual no le faltan tres días de trabajo y está hecho el concierto a tasación y e recibido quinientos reales por quenta».
La cláusula testamentaria permite afirmar que el prestigioso agustino cordobés entra en contacto con Juan de Mesa y le encarga la imagen titular sin establecer una cantidad determinada que se fijaría a tasación, es decir, la resultante del aprecio de la obra hecho por peritos en el momento de la entrega. Con toda seguridad fray Pedro de Góngora actúa por delegación de la hermandad de Nuestra Señora de las Angustias que se hace cargo de las imágenes y abona la cantidad establecida con recursos procedentes de las aportaciones económicas de los propios miembros. El importe de los gastos se especifica en las cuentas tomadas por el visitador general el 21 de noviembre de 1628.
En marzo de 1628 llegan las nuevas imágenes titulares de la cofradía a la iglesia conventual de San Agustín y recorren las calles de la ciudad en la estación de penitencia del Viernes Santo de ese año.
Juan Aranda Doncel
ABC Córdoba