martes, 11 de marzo de 2008

Cuando el hermano llega a recoger su cirio o enseres para participar en la estación de penitencia todo está preparado. Otros hermanos se encargan de que todo esté listo para cuando lleguen los demás. Igual pasa en los cultos. Una labor callada que no se ve, pero sin la cual nada de lo demás sería posible. Por eso choca cuando se cita a los integrantes de los cortejos nazarenos a una hora concreta y hay quien protesta porque le parece demasiado pronto y no cae esta persona en que la magnitud de sacar una procesión a la calle no es algo que se pueda hacer en cinco minutos y menos aún piensa que si a ellos se les cita a una hora, desde rato antes ya habrá gente en la hermandad esperando a que lleguen. Igual pasará al acabar la estación de penitencia, algunos mostrarán sus prisas por marcharse, mientras para algunos, casualmente los mismo que llegaron antes de tiempo, se marcharán cuando no quede nadie, después de poner cierto orden al acabar la procesión.


Publicado por nazarenodelaO @ 0:00  | La cuenta atrás
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