En una semana estrenamos la función, así que tenemos que tenerlo todo listo. Túnicas, papeletas de sitio, capirotes. La cera montada o esperando ser repartida a manos nazarenas, los enseres preparados para salir a las calles, pasos y tronos brillantes, flores encargadas y bandas contratadas si es el caso. Las calles también se preparan, las sillas que esperan a ser colocadas en su sitio para presenciar el discurrir de los cortejos procesionales. Tan sólo pediría una cosa a quien corresponda, la publicidad electoral, especialmente la que cuelga de banderolas en farolas, se quite cuanto antes. Bastante tenemos con los luminosos varios que destrozan los paisajes, o los cables que hacen imposibles fotografías varias. Eso si, de camino que revisen algún adorno navideño que dejaron olvidado en alguna céntrica calle.