Nervios, prisas, tareas que aún hay que culminar para la cada vez más cercana Semana Santa. Enseres a los que sacar brillo, cera que fundir en las candelerías. Cada vez queda menos y parece que no se acaba nunca de hacer cosas. Muchas son las tareas que en estos días ultiman los cofrades en sus hermandades. Todo hay que dejarlo listo y preparado para el día de la estación de penitencia pública, porque existe una más o menos privada que se restringe al ámbito de cada corporación, pues se realizan estas tareas con agrado pero a veces cuesta llevarlas a cabo. Eso sin hablar de la estrictamente personal penitencia que cada cofrade lleva en su hermandad, esa que daría para hablar largo y tendido.