Abundan en tiempo cuaresmal los besamanos y besapiés, aunque hay imágenes que los celebran en otras fechas al tener festividad propia o por hacerlo coincidir con un aniversario o celebración de especial relevancia. Es verdad que hay imágenes que no celebran este tipo de actos de veneración, algunas por cuestiones del estado de la misma imagen que desaconsejan estas celebraciones y otras que sencillamente no los hacen porque su hermandad no lo estima oportuno o por mera dejadez. Así hay imágenes que no recibirán esta muestra de cariño y devoción de sus hermanos y devotos, gente que se quedará sin la oportunidad de tener tan cerca a una de sus devociones.
Por el lado de las hermandades que si los celebran están las que no tienen un horario amplio, es decir, se limitan a celebrarlo al concluir la misa y otras que expuestas todo el día no facilitan el acceso en demasía, es decir, escalinatas que ponen en peligro el equilibrio de los fieles, crucificados tumbados que exigen casi peripecias acrobáticas al osado devoto, o rampas dignas de una renombrada competición ciclista.
Hay que pensar en todos, que más de algún percance físico han sufrido los fieles queriendo darle un beso a la imagen de turno, y no es plan de hacer cierto eso que dicen de amores que matan.