sábado, 01 de marzo de 2008

Las gubias hace años que dejaron de usarse, pero siempre será un maestro. Devastaba la madera, la tallaba, sacaba vida, ponía pasión, transmitía su forma de ser en cada golpe de gubia, el arte quedaba patente en cada obra que terminaba. Angelitos, arcángeles o ángeles salieron de sus manos, así como escenas pasionistas que podían configurar su particular Vía Crucis. Dolorosas guapas, con su particular sello. Digno heredero de los grandes imagineros de la escuela sevillana, sin duda uno de los grandes en la historia de la imaginería andaluza. Le tocó una época difícil pero supo encontrar su hueco y no sólo en los libros sino en los corazones de tantos devotos que rezan a las imágenes nacidas de sus manos. En Carmona nació, para toda Andalucía trabajó y en Sevilla tuvo su taller. Genio y figura. Un artista. Quizá nunca lea esto maestro, pues en el cielo, donde usted lleva 25 años, no usan internet, pero quizá uno de esos angelitos que revoletean alrededor del Cristo de la Agonía se lo comente. Don Francisco, cuanto se le echa de menos, cuanto podrían aprender muchos de los que ahora se creen imagineros y a lo mejor no servirían ni para barrerle la viruta de su taller. Paco Buiza, todo un artista.


Publicado por nazarenodelaO @ 0:00  | La cuenta atrás
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios